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Mostrando las entradas con la etiqueta Historia

Los expresidentes de México en el momento de su muerte.

Todo Estado necesita para sobrevivir de una historia en común y de una serie de símbolos y rituales que le den sentido a su existencia; que le permitan imaginarse al mismo tiempo el pasado que tuvo y el futuro que quiere construirse. Dentro de esos rituales uno de los más importantes consiste en rendir honores a sus antiguos gobernantes al momento en que éstos fallecen. Estos funerales de Estado sirven entre otras cosas para reconocer el legado que deja tras de sí el exgobernante fallecido y para que los países recuerden su historia y vuelvan a plantearse el futuro que quieren tener. En el caso mexicano, la historia de los funerales de sus expresidentes es una buena herramienta para comprender cómo ha cambiado nuestra visión hacia el poder. Los expresidentes han pasado de ser figuras reverenciales a convertirse en sujetos de burla y hasta de muy serios cuestionamientos por las decisiones que tomaron cuando gobernaban al país. En este momento de nuestra historia no tenemos una buena opi...

¿La historia tiene fecha de caducidad?

 Desde hace como dos semanas el flautista Horacio Franco está proponiendo que le cambien el nombre a la calle Isabel la Católica, supuestamente porque es otro símbolo del genocidio que sufrieron nuestros pueblos originarios.  Ese tema ya está muy comentado: al respecto diré que la reina española es también nuestro antepasado y que una historia que elimina unos aspectos para enaltecer otros es falsa y sólo busca corromper al presente. Lo que me interesa comentar hoy es algo que le dijo Franco a una amiga tuitera: "Isabel  la Católica ya no tiene nada que ver con la historia contemporánea mexicana"  ¿En qué momento un personaje histórico "caduca" y deja de ser importante para el presente? No es la primera vez que escucho decir eso. Hace unos años tuve una discusión con alguien que hoy dirige un muy importante periódico de la ciudad de de México porque, según él, Vicente Guerrero ya no tiene nada que decirle a los mexicanos.  Esa forma de pensar está relacionada ta...

¿Podemos aprender de la Historia?

 "Occidente siempre ha esperado demasiado de su historia" dijo Marc Bloch en su famoso libro Apología para la historia . Somos una cultura que se ha alejado de las explicaciones divinas y que busca en el pasado las pistas para comprenderse y así planear su futuro, o para culpar a nuestros ancestros de los problemas que tenemos hoy. Muchas veces es todo eso al mismo tiempo.  ¿Podemos aprender de la historia? Hay una frase muy famosa que mucha gente repite aunque tal vez no entiendan bien su significado: "El que no conoce su historia está condenado a repetirla". Eso significaría que la historia es un producto peligroso que se vale de la ignorancia para mantenerse entre nosotros y nos provoca problemas a cada rato, pero si hacemos el esfuerzo por conocerla eliminaremos ese peligro y podremos caminar seguros por la vida.  Ojalá fuera tan simple como eso, pero en realidad nada nos asegura que el futuro será más sencillo tan sólo por conocer el pasado. ¿Por qué entonces l...

"La historia la escriben los vencedores". Sí, pero...

 Cuando yo estudiaba la maestría, recuerdo que una querida maestra nos dijo: "tengan mucho cuidado con las frases que escriban, porque puede ocurrirles que se hagan famosos y los estén citando continuamente, aunque la gente interprete lo que ustedes dijeron de forma totalmente distinta a lo que en realidad quisieron decir". La historia tiene muchas frases rimbombantes, que mucha gente repite para de ese modo explicarse el pasado sin necesidad de reflexionarlo. Son "frases de cajón" que se usan para cerrar discusiones que de otra manera se alargan innecesariamente y también para imponer una idea, aprovechando que el interlocutor no puede o no tiene forma de rebatirla. Una de las más famosas frases de la historia dice: "la historia la escriben los vencedores". Al parecer la escribió George Orwell en 1944 para la revista inglesa "Tribune", aunque otra versión señala que el autor fue Winston Churchill.  Una lectura superficial de la frase nos dice qu...

Cuando la historia llega al corazón.

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Esta foto me sobrecogió. Es Omran Daqneesh, un niño sirio de cinco años que sobrevivió hace unos días al bombardeo de su casa en la ciudad de Aleppo, en Siria. Omran no llora, el shock no se lo permite. Sólo parece que espera a que su mamá llegue a abrazarlo y limpiarle la cara.  Herodoto cuenta en sus Nueve libros de la Historia el incidente de Creso, rey de Lidia, el cual luego de ser derrotado por las tropas de Ciro II de Persia en la batalla del río Halis y al ver la destrucción de su imperio y el dolor de sus seres queridos simplemente no pudo articular palabra. Las penas medianas nos hacen llorar, pero las penas máximas nos enmudecen.  Hoy recordé a Omran en una clase sobre la Primera Guerra Mundial. Mis alumnos y yo leímos un artículo inquietante: The souls of soldiers. Civilians under fire in First World War France , escrito por Susan Grayzel .  En este artículo, Grayzel narra los primeros grandes bombardeos ocurridos en Francia durante la guerra que duró de...

“Historia aplicada”: usar al pasado para entender al presente.

El número de septiembre de 2016 de la revista norteamericana The Atlantic trae un artículo que retoma el antiguo tema sobre la validez de la historia como un conocimiento objetivo que puede servirnos para guiar nuestras acciones a la luz de las próximas elecciones presidenciales en ese país. Con el título “Why the U.S. President Needs a Council of Historians?” sus autores Graham Allison y Niall Ferguson lanzan una propuesta muy provocativa pero interesante: el presidente de Estados Unidos debería tener un grupo de historiadores que lo asesoren con su conocimiento del pasado para establecer las estrategias que podría aplicar su gobierno para resolver los problemas que se presenten en los próximos años. Allison y Ferguson son académicos con muchos años de experiencia. El primero tiene cerca de tres décadas analizando la seguridad nacional en Estados Unidos y es director del Centro Belfer para asuntos internacionales de la Universidad de Harvard . Por su parte, Ferguson ha construi...

¿Y ahora, qué hacemos con la Historia?

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Clio, musa de la historia. Desaparecieron los comerciales sobre el Bicentenario, la hotline que me mandaba recaditos sms acerca de eventos, inauguraciones y fechas que celebrar ha enmudecido , los cientos de miles de ejemplares del libro que el gobierno Federal regaló para celebrar los 200 años de ya saben qué están en la basura, o fueron usados para el boiler. Pocos sobreviven en algunas casas, y de esos quién sabe cuántos serán leídos. "Shalalá" ha sido sepultado por nuestro olvido , y sólo falta que los huesos de nuestros héroes nacionales regresen a la Columna de la Independencia para que oficialmente terminemos con las fiestas por el nacimiento de la patria. Ese conjunto de celebraciones, homenajes, desfiles, publicaciones, programas, canciones, pifias, enojos, vergüenzas y demás, ha sido cuidadosamente empaquetado y arrojado al closet del olvido nacional. No más historia, no más recuerdo, no más héroes nacionales convertidos en personajes de caricatura japonesa, al fin...

El pasado legitima.

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"La historia es la materia prima de la que se nutren las ideologías nacionalistas, étnicas y fundamentalistas, del mismo modo que las adormideras son el elemento que sirve de base a la adicción a la heroína. El pasado es un factor esencial -quizás el factor más esencial- de dichas ideologías. Y cuando no hay uno que resulte adecuado, siempre es posible inventarlo. De hecho, lo más normal es que no exista un pasado que se adecue por completo a las necesidades de tales movimientos, ya que, desde un punto de vista histórico, el fenómeno que pretenden justificar no es antiguo ni eterno, sino totalmente nuevo. Esto es válido tanto para las diferentes formas que en la actualidad adopta el fundamentalismo religioso, como para el nacionalismo contemporáneo. El pasado legitima. Cuando el presente tiene poco que celebrar, el pasado otorga un trasfondo más glorioso". Eric Hobsbawm.

El Sida también es historia (aunque no del modo que quisiéramos…)

Para Chava. El 5 de junio de 1981, el Centro para la Prevención y Control de Desastres de Estados Unidos anunció que se habían presentado varios casos de cáncer en la piel y de neumonía en las ciudades de Los Ángeles y San Francisco. Lo que llamó la atención entre los investigadores pertenecientes al Centro es que el sistema inmumológico de cada uno de los pacientes se debilitó rápidamente, lo que al final les provocó la muerte. El segundo detalle que alertó al Centro fue que los pacientes eran homosexuales. La falta de información, el amarillismo y los prejuicios sociales ocasionó que en un primer momento la nueva enfermedad fuera tachada como "una peste rosa" que sólo le daba a los homosexuales. Los grupos ultraconservadores norteamericanos aprovecharon la situación para decir que al fin la paciencia de Dios había llegado a su límite, y los pecadores comenzarían a pagar por sus negras acciones. Para 1982, la enfermedad ya tenía nombre: Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirid...

¿Vale la pena saber un montón de cosas sobre un montón de gente que ya está muerta?

Tarde o temprano me ocurre: puede ser en una reunión o cuando tengo que anotar mi profesión para algún trámite. En cuanto la gente sabe que soy historiador su rostro cambia, adoptan una actitud seria y normalmente sólo musitan un “aaah…”. Lo que sigue también lo conozco. Empiezan los comentarios clásicos, del tipo: “me encanta la Historia, pero no sé nada al respecto” (Nunca he entendido cómo a la gente le puede gustar algo que desconoce), o también me dicen: “oye, ¿es cierto que Juárez vendió México y mató a mucha gente?” En esos casos yo suspiro e intento explicarles que si bien el Benemérito no era un santo, tampoco le gustaban los asesinatos en masa, y que el respaldo que le dio Estados Unidos no significa que les haya vendido el territorio nacional. Sólo una vez, un excuñado me preguntó directamente: “¿y para qué sirve la Historia, por qué te dedicas a eso?”. No recuerdo bien qué le contesté, pero les confieso que de tiempo en tiempo me hago esa pregunta. Y sé bien que no soy el ú...