La novela histórica, ¿verdades a medias o medias verdades?
Hace tiempo escuché a Enrique Krauze decir que la novela histórica era "el lado sexy de la historiografía". Hay que reconocerlo; las monografías historiográficas están dirigidas a un público especializado y su lectura puede ser bastante aburrida. El escritor historiográfico desea compartir con sus pares académicos los frutos de su más reciente investigación y simplemente no toma en cuenta su estilo literario. Sé que estoy generalizando, y ahora mismo recuerdo varios textos especializados que además estaban bien escritos y fue un deleite leerlos; pero no me negarán que las monografías áridas abundan en el reino de Clío. No siempre fue así; en el pasado, cuando la historia era vista como una hermana de la literatura, una condición imprescindible para que valiera la pena era que estuviera bien escrita. Alfonso Reyes decía que todo texto historiográfico digno de alguna valía debía contener tres cosas: el dato comprobado, la interpretación comprensiva y la buena forma artística....