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El otro rostro de Motecuhzoma Xocoyotzin.

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La tradición nos ha acostumbrado a pensar que Motecuhzoma Xocoyotzin (mejor conocido como Moctezuma II) fue un gobernante supersticioso, que a pesar de que era el amo del imperio más grande de este territorio vivía angustiado ante la posibilidad de que pronto se cumpliera una antigua profecía y regresara del otro lado del mar un dios que destruiría a su imperio. Cuando se enteró de que en las costas de lo que hoy llamamos Veracruz, aparecieron unos enormes "cerros que flotan en el agua", de donde bajaron unos hombres blancos y con la barba cerrada, Motecuhzoma entró en pánico, hizo sacrificios a los dioses y decidió encerrarse en la cueva de Cincalco para huir de su trágico destino.  Sin embargo, sus mismos dioses se lo impidieron. Por eso tuvo que enviarle preciosos obsequios a los recién llegados con la súplica de que se fueran. Pero los blancos no lo escucharon. Querían conocerlo. Y llegaron a la ciudad blanca que estaba sobre un lago para apresarlo, destruir los...

El tesoro de Moctezuma...

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Me gustan las novelas históricas. Creo que se necesita mucho talento para imbricar hechos verídicos con la fantasía para crear una estructura literaria que se sostenga de manera convincente. Recuerdo con gusto la lectura de uno de los clásicos de la literatura mexicana: La Sombra del Caudillo. Me gusta mucho la forma en que Martín Luis Guzmán consiguió presentar una historia que era conocida en México pero sufría la censura gubernamental: el asesinato de Francisco Serrano, compañero de armas de Alvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, quien decidió levantarse en armas para quitarle el poder a sus antiguos camaradas. Hay muchas otras novelas históricas que me encantan, por ejemplo Noticias del Imperio , de Fernando del Paso, El Seductor de la Patria , de Enrique Serna, Juárez, el rostro de piedra , de Eduardo Antonio Parra, y hasta Shogun , de James Clavell. Lo que no tolero es cuando un escritor pretende vendernos como real lo que simplemente es una ficción, como lo hace Francisco Mar...