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El ejército norteamericano en México.

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Tiempo es ya, mi querido lector, de darte a conocer la vida y costumbres de los invasores, mas para ello es preciso considerar a éstos en dos grupos: el de los jefes, oficiales y soldados del ejército regular, y el de los oficiales y soldados voluntarios. En primer grupo encontrábanse individuos que por su comportamiento en la guerra y el que observaron durante su estancia en la Capital demostraron su buena instrucción militar y, sobre todo, educación, contándose entre ellos jefes de alta graduación y muchos subalternos que, por sus méritos, obtuvieron más tarde en su nación, grandes honores y las más altas dignidades... Notáronse como bien organizados los cuerpos de rifleros y los de artillería, dignos propiamente del ejército de una nación civilizada, por lo que hago de ellos, como de los oficiales a que me he referido, la mención que en mis apreciaciones creo justa. A estas cualidades se contraponían las de los oficiales voluntarios, pues muchos fueron los que se confundieron por su...

Otra forma de contar la Historia

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La historia no sólo la narran los historiadores o los periodistas. Muchos autores -anónimos o conocidos- se dedicaron durante el siglo XIX a escribir pequeños poemas o canciones en donde contaban los problemas que México vivía en ese momento. Gracias a diversos autores, Gabriel Zaid entre otros, conservamos esas pequeñas muestras de cómo era México en ese momento. Espero que lo disfruten. CANCIÓN DE CARLOS IV Rey de España en 1808, que fue despojado de su reino por Napoleón. Corrió el rumor de que junto con la familia real vendría a refugiarse a México, luego de que los franceses invadieron su territorio. La abdicación de Carlos IV fue uno de los impulsores de las guerras de independencia en Latinoamérica. Ya con cabeza de bronce lo tenemos en la plaza. Venga y le tendremos con cabeza de calabaza Dicen que de gobernante no tiene más que el bastón, más, le falta de hombre un poco, ya lo asusta Napoleón. Si viene es un disparate, Quédese en su madriguera, no queremos ya mandones, ve...