¡Hasta siempre, Germán!
Yo no quería escribir este post. Desde que, hace algunos días, Germán Dehesa escribió en su columna que tenía cáncer y que le quedaba poco tiempo de vida, tuve la esperanza de que fuera una más de esas ocasiones en las que él tenía que entrar a un hospital por alguna emergencia, pero que volvería a pintarle cuernos a la flacuda para seguir entre nosotros, chacoteando y pensando en cómo mejorar este país. Hoy eso ya no ocurrió. Germán se nos ha ido. Y me doy cuenta de que con él se va una etapa fundamental en mi vida. El y yo fuimos amigos aunque nos vimos muy poco, y lo considero mi maestro por todo lo que aprendí a su lado, él escribiendo y yo leyendo sus columnas; él echando relajo en alguno de sus geniales programas de radio, yo escuchando y viviendo algunos de los mejores momentos que he tenido. Todo comenzó en 1989. En ese entonces yo tenía 16 años, y mi vida transcurría en la Colonia Condesa, entre los amigos de la prepa, el amor que más he querido (y a quién nunca se lo dije), l...