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"Si todavía nos acobijamos por la patria..."

Serían las once de la noche, cuando a la muy dudosa claridad que nos rodeaba, percibí en la tropa cierta inquietud , cierta separación de grupos, pero distantes, a la vista de los centinelas que sobresalían derechos e inmóviles como los pilares. Con extraordinaria precaución, embarrancándome en las cercas y con menos ruido que el rodar de una pluma por los suelos, penetré hasta la recámara del señor Juárez y le dí parte de lo que observaba. El señor Juárez, vistiéndose y echándose sobre los hombros un capotillo con abertura para los brazos,  y segunda capilla muy larga, me dijo -Ve, acércate y dame cuentas de lo que ocurra, sin despertar a nadie. Me dirigí, entonces, al más numeroso de los grupos, después de contestar al quién viva, y ví a los soldados rastreando por el suelo con un afán desusado. -¿Qué es eso, muchachos, qué buscan? -Miren -dijo un soldado-, aquí está el Güero -y los soldados me rodearon.  -¡Oiga! -me dijo uno de ellos -, ¿pues qué no sabe ni el día en q...

1833: el año del Cólera Morbo.

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En ese año, la Ciudad de México vivió uno de sus momentos más dramáticos: una epidemia de Cólera se desató por la capital de la república matando a innumerables personas. Uno de los testigos de este difícil instante fue Guillermo Prieto, quien escribió al respecto en su libro Memorias de mis tiempos : Las calles silenciosas y desiertas en que resonaban a distancia los pasos precipitados de alguno que corría en pos de auxilios; las banderolas amarillas, negras y blancas que servían de aviso de la enfermedad, de médicos, sacerdotes y casas de caridad; las boticas apretadas de gente, los templos con las puertas abiertas de par en par con mil luces en los altares, la gente arrodillada con los brazos en cruz y derramando lágrtimas...A gran distancia el chirrido lúgubre de carros que atravesaban llenos de cadáveres...todo eso se reproduce hoy en mi memoria con colores vivísimos y me hace estremecer. Aún recuerdo haber penetrado en una casa, por el entonces barrio de la Lagunilla, que tendría...