25 de octubre de 2012

¿Qué hacemos con Hernán Cortés?

Desde su pequeño sepulcro en el Hospital de Jesús en la Ciudad de México, Hernán Cortés nos mira, tal vez asombrado por la forma en que ha cambiado este territorio que él conquistó hace casi cinco siglos. 

Él tampoco ha tenido una vida fácil (después de muerto, quiero decir). Regresó a México convertido en huesos 20 años después de sucumbir para que lo colocaran en una iglesia de Texcoco. Seis décadas más tarde lo trajeron a la capital, al Convento de San Francisco; y en 1794 lo pusieron donde ahora reside.

Pero tampoco allí terminaron sus aventuras. En 1823 lo movieron de donde estaba para guardarlo en un nicho abajo del altar mayor, para que la turba no los robara y jugara con ellos el primer partido de futbol no oficial de nuestra historia. Trece años más tarde lo colocaron en otro nicho y allí ha descansado desde entonces. Sólo lo molestaron una vez más, en 1946, para añadir en su tumba una sencilla placa en la que sólo aparece su nombre y sus fechas de nacimiento y muerte. 

Para la vida tan agitada que tuvo, su muerte es demasiado tranquila. Será tal vez porque es más sencillo ir cada 12 de octubre al Paseo de la Reforma a apedrear la estatua de Cristobal Colón, o quizá porque hemos ido olvidando al que destruyó Tenochtitlan. El caso es que no mucha gente acude a visitar la tumba de Hernán Cortés. 

Durante años Cortés ha sido insultado. "Maldito gachupín", "violador de nuestra raza", "asesino de miles de indígenas" y otras linduras le han dicho con el paso del tiempo. No pretendo cambiar esa imagen, pero sí creo que deberíamos conocerlo mejor. 

Cortés siempre se manejó de acuerdo a sus propias reglas: abandonó la Universidad de Salamanca porque no quiso ser abogado, dejó España para buscar fortuna en la isla de Santo Domingo, desobedeció al gobernador de Cuba, Diego Velázquez, para cruzar el mar y buscar ese "reino fantástico" del que hablaban los índigenas de la isla. 

Ya en este territorio aceptó a una mujer para que le sirviera de traductora, aunque le decían que ella traía la mala suerte; fundó el primer ayuntamiento en América para responder por sus actos sólo ante el rey de España, hundió sus barcos para que sus hombres no pudieran abandonarlo, viajó hacia Tenochtitlan a pesar de que los embajadores de Motecuhzoma le daban regalos para que se fuera y masacró a los habitantes de Cholula, para que ellos no lo mataran. 

Ya en Tenochtitlan apresó a Motecuhzoma para impedir que los mexicas lo atacaran, regresó a Veracruz para derrotar a otro conquistador español - Pánfilo de Narváez- quien llegó con la misión de apresar a Cortés y enviarlo de regreso a España. Volvió apresuradamente a la capital del imperio azteca para salvar a sus hombres (quienes habían cometido una matanza buscando oro), huyó con ellos y se salvó por un pelo de que los mexicas lo sacrificaran.

Mandó construir una decena de pequeños barcos para atacar a Tenochtitlan por el lago, logró destruirla ayudado por sus aliados indígenas (y por la viruela, una enfermedad en ese entonces desconocida en América), permitió que sus hombres torturaran a Cuauhtémoc para averiguar dónde había quedado el tesoro de Motecuhzoma y al final los convenció de que "las verdaderas riquezas estaban más adelante".

Fue muy fiero con los habitantes de lo que hoy llamamos Michoacán. Dirigió una expedición a Centroamérica que terminó en un fracaso (a pesar de que los indígenas se lo advirtieron), mandó ahorcar a Cuauhtémoc, quien lo acompañó en ese viaje, porque le dijeron que lo iba a traicionar; y en cambio tuvo que enfrentarse a varios antiguos aliados suyos que aprovecharon su ausencia en la Ciudad de México para enriquecerse a sus costillas. 

Tuvo una esposa en Cuba, a la que abandonó para venir a México, y cuando su mujer apareció en estas tierras, de repente un día amaneció muerta. 

Fue nombrado capitán general de Nueva España en 1523, pero tres años más tarde le quitaron el cargo, y en 1527 lo expulsaron de la Ciudad de México. En 1529 lo nombraron marqués del Valle de Oaxaca, pero jamás volvió a gobernar en estas tierras. Intentó realizar una expedición al sur de Asia que fracasó, construyó un astillero en Tehuantepec y estableció una empresa para vender mercancías entre Perú y Nueva España. 

Tuvo seis parejas, tres españolas y tres indígenas, las cuales le dieron once hijos, entre ellos dos que se llamaron "Martín". En 1539 el virrey le quitó el astillero, por lo que viajó a España a defender sus propiedades, pero la burocracia le hizo la vida imposible y le prohibió regresar a Mexico. Los pleitos legales lo llenaron de deudas, y murió empobrecido en 1547. 

Luego de su muerte su imagen creció, pero siempre fue criticado. Para unos era el verdadero padre de la nación mexicana, puesto que gracias a él este territorio se unió a Occidente, desarrolló su economía y pudo conocer la verdadera religión. Para otros fue un asesino y ladrón, que pasó por encima de quien fuera para lograr sus objetivos. Destruyó culturas milenarias y sumió en la esclavitud a los habitantes originales de este territorio. 

Es imposible negar lo malo que hizo Cortés, pero también creo que hay que entenderlo, a él y a su tiempo. No sé si se merece una misa por su alma cada año o un monumento en la Ciudad de México, pero condenarlo al infierno y olvidarlo tampoco es una alternativa. 

Cuando alguien dice "malditos conquistadores", bien puede estar refiriéndose, sin saberlo, a un antepasado nuestro. 

Somos producto de un mestizaje, eso quiere decir que en nuestra historia están los hombres que vinieron con Cortés, los indígenas que lo ayudaron y esos mexicas que derrotó. Las víctimas y los victimarios están dentro de nosotros y se mezclaron para formar lo que somos hoy. ¿Podemos alabar a una parte y despreciar a la otra? 

Que cada quien decida lo que le convenga. Yo, como siempre, prefiero esforzarme por comprender.









3 comentarios:

  1. Me sacó de onda eso de: "...desarrolló su economía y pudo conocer la verdadera religión"

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  2. cORTÉS ES EL VERDADERO PADRE DE MEXICO

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  3. Don Hernando de Cortés Monroy Pizarro y Altamirano, primer marqués del Valle de Oajaca, es el hombre más denodado, brillante y culto que tenemos en la historia mejicana, Cortés funda México, Méjico no exite antes de Cortés, en llegando a la tierra a la que él bautiza, le confiere leyes, normas de vida, en esa nación Cortés funda ciudades, villas, pueblos en los que siembra cultivos que él transterra de su España a la Nueva España, transterra animales también a la Nueva España, en este nuevo reino, Cortés siembra y saca de la tierra templos, cofradías y archicofradías que él mismo funda en su nueva nación por él fundada, funda un país y una nación pues, además, crea la raza mejicana, él es el padre del primer mestizo conocido don Martín Cortés, es el hombre extremeño que ama a una india noble, defiende a su rey y a su papa y a su religión cristiana contra la antropofagia, la idolatría y el politeísmo, hace de lo que son mil naciones un país, lucha con denuedo único arriesgando su vida con una fe en Dios, inefable. Es un hombre justo y que ante ídolos e indios sanguinarios no presentó miedo jamás. No hay otro Cortés, a fe mía, en la historia mejicana, tal vez sólo lo supera Cayo Julio César y Alejandro el Grande. A más de todo, don Hernando de Cortés es un literato consumado pues escribe sus Cartas de Relación, obra maestra de la Literatura Universal, un clásico a seguir, esto lo hace un hombre del Renacimiento, un humanista que funda el Nuevo Mundo, a más de ser un estratega militar sin par fue un político de altos vuelos, un genio de la diplomacia. Don Hernando de Cortés Monroy fue un estadista de altos vuelos, a la par que era genio militar, era también un hombre sensible capaz de pensar en casar bien a las hijas de Motecuhzoma.

    Don Hernando de Cortés estructura la sociedad novohispana o mejicana, da la democracia al crear el Cabildo Civil de la Civdad de Méjico, desarrolla la construcción naval al crear navíos en Tlaxcala y las Atarazanas, en 1524 el Marqués del Valle funda el sistema hospitalario americano comenzando con la fundación de el hospital e iglesia de Jesús.

    Don Hernando inicia la fabricación de cañones, a más de haber ascendido al Popocatépetl de 5 426 mil metros de altura para buscar azufre para la fabricación de pólvora.

    Cortés desarrolló una política agraria y una nueva ganadería, introdujo técnicas modernas de cultivo, introdujo el azúcar. En 1524, Hernán Cortés introdujo la caña de azúcar a la Nueva España. Cortés fue el fundador de la Industria del dulce, él construyó el primer trapiche en la región de los Tuxtlas, en el actual Estado de Veracruz, el cual bautizó con el nombre de "Tuxtla". Dentro de su marquesado, Cortés instaló el segundo ingenio que se fundó en la Nueva España, el cual llegó a ser, junto con el de Orizaba, el más poderoso del virreinato, éste lo fundaría en la Hacienda de San Antonio Atlacomulco (Hacienda propiedad de Cortés). Fundado en 1542, este ingenio inició el desarrollo en la Nueva España de la industria azucarera, que tanta importancia llegaría a tener para las finanzas de la Corona.

    Los abundantes manantiales de Chapultepec dieron la oportunidad a don Hernando de utilizar esas aguas para sus fines, la siembra de la caña de azúcar. Sin embargo, fue necesario construir el acueducto de aproximadamente 1680 metros desde Chapultepec hasta San Antonio Atlacomulco. Desde sus orígenes la hacienda contaba con sólidas y espaciosas instalaciones y con un gran acueducto, lo que le permitía alcanzar una producción de azúcar cada vez más abundante.Veinte años después, en 1544, se empezó a sembrar caña dulce en Puebla, Oaxaca y Michoacán; el Marquesado de Oaxaca se distinguió como el centro productor más importante del Continente.

    Cortés inicia la minería en América con la explotación de metales preciosos.

    Esto y más hace de Cortés uno de los grandes hombres del Renacimiento y de el Mundo.

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