5 de diciembre de 2011

Lo que aprendí viendo "El encanto del águila"


  • Los revolucionarios siempre son buenos y puros. Los gobiernos siempre son malos y tiranos. Los revolucionarios que alcanzan el poder siempre se convierten en aquello contra lo cual pelearon.
  • Porfirio Díaz era un señor muy malo que sólo quería el poder.
  • Francisco I. Madero era un chaparrito muy noble que sólo quería la paz.
  • Francisco Villa y Pascual Orozco fueron generales instantáneos, por designio televisivo.
  • Victoriano Huerta siempre tenía la cara fruncida.
  • El presidente Woodrow Wilson tenía una oficina muy rascuache.
  • Venustiano Carranza sólo quería el poder.
  • Alvaro Obregón era un gordito manco muy sonriente que sólo quería el poder.
  • Francisco Villa era un pelao del norte muy carismático que sólo quería el poder.
  • Emiliano Zapata era un ranchero de Morelos que nunca salió de allí.
  • Plutarco Elías Calles tenía la cara paralizada.
  • Lázaro Cárdenas era un señor que sólo apareció en una escena de nuestra historia.
  • Ya no son necesarios los libros de historia. Lo de hoy es "la píldora". Con menos de 15 minutos uno puede aprender sobre el pasado nacional (aunque al final no comprenda nada).
  • La exactitud ya no es un deber del historiador, pues con decir que "le hicimos ciertas adaptaciones para hacer el relato más interesante", pueden cometerse errores monumentales sin que a nadie le importe.
  • A pesar de que vivimos en una etapa en la que la historia oficial está muy debilitada y surgen múltiples interpretaciones que nos permiten darnos cuenta de la complejidad de nuestro pasado, todavía hay quien le apuesta a darle al público un producto muy elemental, donde sólo importa la imagen y no el contenido.

4 comentarios:

  1. Definitivamente coincido con lo que dices, es en estos momentos de incertidumbre en que más necesitamos entender de dónde venimos para poder cambiar el rumbo del país, no hay de otra. Pero sabemos bien que hay a quienes no les interesa que salgamos de esas pildoritas de historia. Un pueblo crítico y pensante puede volverse muy exigente y eso incomoda mucho.
    Yo más bien, agradezco haber tenido la oportunidad de verla comentadita, eso me dejó mucho más y la volvió menos hueca y simplona. De corazón, ¡gracias!
    San

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  2. Creo que la mayoría de los documentales de las televisoras televisa y azteca son las sabritas del alimento diario de la sociedad mexicana, ya que la esencia nutritiva es escasa y solo pone obesos de ignorancia a la sociedad. (Y digo la mayoría por México siglo XX). Solo vi algunas escenas de la serie donde se marca claramente que lo que buscaban era hacer ver al espectador el origen del PRI. ¡Gracias por tu blog!, Mariana Díaz

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  3. JAJAJAJAJAJAJ Totalmente de acuerdo, nunca logré ver un capítulo de esa serie, es muy raro que hoy en día vea televisión, pero coincido con que los programas históricos aplican la fórmula de "Gritos de Muerte y Libertad": Tengo historiadores, pero hago lo que se me da la gana para que no cambien de canal. Siento que la historia es lo suficientemente interesante para llamar la tención del público, sin necesidad de tergiversarla, lo que se necesita es saber contarla. Saludos

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  4. Nunca logré ver un capítulo entero (es muy raro que vea tele hoy en día), pero por lo que dices, parece que aplicaron la fórmula de "Gritos de Muerte y Libertad": Tengo historiadores que me aseesora, pero los ignoro y hago lo que me da la gana para que la gente no cambie el canal. En mi opinión estas pildoras de historia hacen que la gente crea en esa historia simplista (conozco gente que creen que esos programas dicen la pura verdad).
    Yo creo que la historia se puede hacer interesante al público, sin necesidad de tergiversarla, lo que es necesario es saber contarla.Saludos

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