3 de diciembre de 2010

Wikileaks, Sun Tzu y la guerra contra el narco.


Al fin salieron los primeros cables de Wikileaks con información sobre México. Tuvimos que esperar casi una semana (quizá porque los que tienen los cables están más interesados en ventilar sus propios temas), pero ya aparecieron. Hay que decir que no revelan grandes cosas, mucho de lo que dicen ya lo sabíamos o por lo menos lo imaginábamos, lo importante es que no tuvimos que esperar varias décadas para saberlo.
A pesar de que muchos digan que el "Cablegate" (como lo ha llamado Wikileaks) no es importante, la reacción de muchos gobiernos en todo el mundo nos muestran lo contrario. Suecia ya lanzó una orden de arresto contra Julian Assange, quien al parecer está escondido en alguna parte del Reino Unido. Su página está bajo ataque cibernético y le cerraron el servidor, por lo que está mudándose a otro. El gobierno de Estados Unidos quiere la cabeza de Assange y hará todo lo que esté en sus manos para conseguirlo.
¿Y qué hay sobre México? el diario El País publica en su página que los Documentos Wikileaks señalan una "profunda angustia" en el gobierno mexicano, ya que, debido a su guerra contra el narcotráfico, ha perdido el control de varias zonas del territorio nacional.
Hillary Clinton pidió a sus diplomáticos en México que le informaran sobre cómo afecta a Felipe Calderón de manera personal esta matanza. Tanto el presidente como su gobierno están bajo una enorme presión, debido al narcotráfico, los problemas económicos y los pobres resultados del PAN en las pasadas elecciones. Mientras tanto, el ejército mexicano es visto como lento e ineficaz, una pieza débil dentro de una enorme estructura que se dedica a complotear contra sí misma. Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública, es pintado como un "perdedor" quien está resentido por lo haberse llevado todo el mérito en la operación de inteligencia que llevó a la muerte de Arturo Beltrán Leyva.
Total, el panorama no pinta bien y quién sabe cómo estarán las cosas el próximo año.
Desde que todo ésto comenzó, he leído recurrentemente un libro que, creo, nuestro presidente tuvo que haber revisado antes de lanzarnos a esta carnicería: El arte de la Guerra, de Sun Tzu. Hay varias citas en este libro que de haber sido leidas y meditadas, tal vez nos habrían llevado a vivir una situación diferente a la que ahora sufrimos. Les dejo algunos fragmentos:


La guerra es un asunto de vital importancia para el Estado; la provincia de la vida o de la muerte; el camino de la supervivencia o de la ruina. Se requiere estudiarla profundamente.



Cuando se reclutan tropas para castigar transgresores, el consejo del templo considera primero el grado de benevolencia de los gobernantes y de desconfianza de sus pueblos; después, la convenciencia de los ciclos de la naturaleza; finalmente, las circunstancias de la topografía. Tras una profunda deliberación de estos tres aspectos se nombra al general que lleve a cabo el ataque. Una vez que el ejército cruce las fronteras, la responsabilidad de dictar leyes y dar órdenes descansa en el general.



Cuando se trata a la gente con benevolencia, justicia y rectitud, y se coloca en ella la confianza, el ejército permanece unido de ánimo y sirve con alegría.



Si sabes qué gobernante posee influencia moral, qué comandante es más capaz, qué ejército aprovecha las ventajas de la naturaleza y el terreno, con qué reglas e instrucciones se llevan a cabo operaciones con más éxito, qué tropas son más fuertes, cuál tiene los oficiales y los hombres mejor entrenados, y cuál administra premios y castigos de un modo más inteligente, podré predecir de qué lado quedará la victoria y cuál saldrá derrotado.



Si un general es colérico, su autoridad puede alterarse fácilmente. Su carácter no es firme.



Lo más importante en la guerra es una velocidad extraordinaria; uno no puede darse el lujo de despreciar las oportunidades.



La victoria es el principal objetivo de la guerra. Si la victoria tarda en llegar, las armas pierden su filo y la moral decae. Cuando llegue el momento de atacar las ciudades, su vigor se habrá agotado.



Cuando un ejército emprende largas campañas, no bastan los recursos del Estado.



Cuando tus armas estén embotadas y apagado el ardor guerrero, agotada la fuerza y los fondos gastados, los gobernantes vecinos se aprovecharán de tus dificultades para actuar. Entonces, aun cuando tengas sabios consejeros, ninguno será capaz de crear buenos planes para el futuro.



Lo esencial en una guerra es la victoria y no inacabables operaciones.



Quien se esfuerza en ganar con espadas desnudas no es un buen general.



Quien está confundido en su propósito, no puede responder al enemigo.



Un ejército victorioso alcanza sus victorias antes de buscar combate; un ejército condenado a la derrota pelea con la esperanza de alcanzar el triunfo.



Se puede arrebatar a un ejército su espíritu y privar a un comandante de su valor.



Si un ejército ha sido despojado de su moral, también su general perderá el entusiasmo.



Cuando los enviados del enemigo hablan en términos humildes, pero continuan los preparativos, el enemigo va a avanzar.



Cuando las tropas se reunen continuamente en pequeños grupos y susurran entre sí, el general ha perdido la confianza del ejército.



Premios otorgados con mucha frecuencia indican que el general se halla al final de sus recursos; los castigos muy frecuentes, que está en angustia extrema.



En la guerra, los solos números no confieren ventaja. No avances confiado en el puro poder militar.





Durante 35 años, Porfirio Díaz fue el gran gobernante de México, el “héroe de la paz” que pudo terminar con las guerras civiles, reconstruyó la economía y puso a la nación entre las más importantes y civilizadas del planeta. Sin embargo, para los gobiernos de la Revolución Mexicana fue un dictador, un asesino, un autócrata que condenó a México a vivir en el atraso, la violencia y la degradación. A casi cien años de la renuncia y exilio de Porfirio Díaz, necesitamos reexaminar la figura de este gobernante y el país que condujo durante más de tres décadas, para dejar de lado los juicios y comprender su influencia en el México que vivimos actualmente. Los invito a inscribirse al diplomado "El Porfiriato, los años de modernidad y autoritarismo que transformaron a México", que impartiré en Casa Lamm. ¡Allá los espero!



1 comentario:

  1. ¿Con que tú tienes el famoso papelito con la estrategia para la guerra contra el narco escondido y no lo quieres compartir, eh? Creo que te andan buscando en la Presidencia, lo dice un cable, según Wikileaks. Buena entrada, me sorprende como cuando queremos descubrir el hilo negro, resulta que ya todo está dicho, y que lo dijeron hace mucho, mucho tiempo, la historia y la literatura, siempre tienen algo que enseñarnos. Gracias!

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