29 de noviembre de 2010

Nuestro derecho a estar informados


Wikileaks lo hizo nuevamente. Luego de una breve pausa en la que esta organización filtró documentos sobre la guerra de Estados Unidos en Irak y en Afganistan, y después de que su director Julian Assange ha sido acusado en Suecia por abuso de menores, ayer estalló una bomba de información que sacudió al gobierno norteamericano: 250 mil documentos confidenciales del Departamento de Estado, que nos muestran el rostro más crudo de la diplomacia estadounidense, se encuentran a disposición de todo aquel que quiera consultarlos.
Como bien señala el diario El País, las reacciones a la publicación se han dividido en dos tipos: los que consideran que es algo "inflado e irrelevante", puesto que mucha de esa información ya era pública o por lo menos suponíamos que existía; y los que piensan que es un ataque al gobierno norteamericano comparable a la destrucción de las Torres Gemelas en 2001.
Pero vayamos por partes, para entender mejor qué fue lo que pasó ayer y por qué es importante para todo el planeta.
Wikileaks es una página especializada en dar a conocer documentos de carácter confidencial de distintos gobiernos, aunque se ha enfocado en informar sobre las oscuras acciones del gobierno norteamericano en Medio Oriente. Desde que la página nació en 2006 se ha buscado problemas con los gobiernos de China, Australia, Tailandia, Reino Unido, Alemania y otros más.
Entre la información que ha dado a conocer se encuentran las intrigas y corruptelas del gobierno Keniano, los manuales de procedimientos para interrogar a los prisioneros que están en la cárcel de Guantánamo, documentos secretos sobre distintas operaciones de la Iglesia de la Cienciología, el contenido del correo de Sarah Palin, candidata a la vicepresidencia de Estados Unidos en 2008, y otros más. Wikileaks funciona a partir de los documentos que le envían informantes anónimos de todo el mundo, y se hizo famosa al dar a conocer un video en el que un helicóptero norteamericano destrozó a varios civiles iraquíes en 2007.



La publicación de documentos como ese le ha provocado numerosos problemas a Wikileaks. El gobierno sueco (donde vive Julian Assange) ha sido presionado para que lo expulse de su territorio por considerarlo "un terrorista". Assange declaró hace algunas semanas que estaba pensando mudarse a Suiza o a Cuba, para continuar con la labor que realiza en Wikileaks.
Ayer, los periódicos El País, The Guardian, The New York Times, Le Monde, y la revista Der Spiegel dieron a conocer la existencia de esos documentos que desnudan a la diplomacia norteamericana, y que les fueron entregados por Wikileaks. Entre otras cosas, los cibernautas y el público mundial hemos podido saber que el Departamento de Estado ordenó a sus diplomáticos realizar labores de espionaje, que la Organización de las Naciones Unidas se encuentra totalmente infiltrada por los espías norteamericanos, que los aliados árabes de Estados Unidos le pidieron que entrara en guerra con Irán para impedir que fabrique armas nucleares, que el líder libio Moamar Gadafi usa botox y se hace acompañar de una voluptuosa enfermera ucraniana, que al primer ministro italiano Silvio Berlusconi le encantan las fiestas salvajes, que la canciller alemana Angela Merkel "evita los riesgos y es poco creativa", que Estados Unidos convenció a varios países latinoamericanos para aislar al presidente venezolano Hugo Chávez, y que el Departamento de Estado solicitó informes a su embajada en Argentina sobre los posibles desórdenes mentales de la presidenta Cristina Kirchner.
Y todo eso es el comienzo, ya que esos diarios están sacando información nueva desde ayer. El gobierno de Estados Unidos condenó la publicación diciendo que "muchas vidas se ponían en riesgo" y amenazó con emprender acciones legales contra Wikileaks y los que lo apoyen.
Hasta el momento, sabemos que 2,625 documentos se refieren o fueron emitidos desde México, pero no conocemos su contenido. En los próximos días lo sabremos.
Personalmente, me da gusto que todo esto ocurra, por dos razones: primero, creo fervientemente que la sociedad tiene derecho a estar informada sobre todo lo que ocurre a su alrededor, y más si le afecta. A los gobiernos de todo el mundo les gusta mantener en secreto sus acciones, por lo que cualquier acción que contribuya a "sacar los esqueletos del closet" es bienvenida.
Y segunda, por la forma en que se dieron a conocer estos documentos, queda demostrado que el periodismo, ese oficio al que muchos pretenden enterrar, sigue vivo y campante. Wikileaks ha demostrado que es fundamental para brindar a todo el planeta mucha información que le concierne, pero ante esas montañas de datos sigue siendo necesario el periodista que conduzca a su público y le explique lo que está pasando. En lugar de subir la información a su página, (como hizo en otras ocasiones), Wikileaks se la entregó a varios periódicos muy importantes para que ellos la dieran a conocer, a pesar del riesgo que ello entrañaba.
Y por último, como historiador me encanta saber que tengo más documentos a mi disposición para futuras investigaciones. La información es poder, y todos tenemos derecho a estar informados. ¿Tendrá Wikileaks documentos sobre México, como la información que dio a conocer la revista Proceso sobre Juan Camilo Mouriño, quien envió a un general para pactar una tregua con el narco?

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