28 de junio de 2010

¡Huyamos del sombrero de charro...!


...y de las calaveritas de dulce, y de los nopales, y de Frida Kahlo, y de las trajineras, y de José Alfredo, y de los "mexicanos reteingeniosos", y del pulque "al que le falta un grado para ser carne" y de los narcocorridos, los narcodecapitados y las narcobuenonas, del Indio Fernández, del Charro Avitia, de San Pedrito Infante, de los machos mexicanos, de las mexicanas que llevan una Chorreada y una Sara García en sus corazones, de las borracheras rituales y de todo aquello que nos amarra a un pasado que no nos permite tener un futuro diferente!

Tenemos que escapar del estereotipo mexicano, el cual sobrevive hasta el día de hoy y nos impide imaginar un México distinto, y quizá mejor al que hemos vivido. De todo esto habla el ensayo "Contra la idea de México", escrito por Mauricio Tenorio en la revista Nexos del mes de Junio, dentro de su serie "La construcción de México, 1810-2010".

Presentado de esta manera pueden sonar muy fuertes las propuestas de Mauricio Tenorio, hasta parecería uno de esos ataques a la cultura mexicana que fueron tan comunes en el siglo XX, cuando se pretendía desvirtuar todo aquello que el Nacionalismo Revolucionario tardó décadas en construir.

Sin embargo, vale la pena repasar con calma lo que Tenorio nos cuenta en su ensayo, porque tal vez no sea el único que está harto de vivir en un país en el que al parecer todo se repite sin posibilidad de que auténticamente se transforme.

Mauricio Tenorio comienza su ensayo recordando la ya viejísima Exposición Universal de Nueva York, (entre 1939 y 1940), una gran feria en la que, a pesar de que la Segunda Guerra Mundial estaba en marcha, varios países asistieron para presentar lo mejor de su cultura y realizar buenos negocios. Un país llamó la atención, Brasil; puesto que, en lugar de apostarle a utilizar los estereotipos que lo caracterizaban (playas, música, alegría y mujeres hermosas), intentó mostrar una cara distinta, en la que quedara plasmada una idea del futuro al que deseaban llegar.

A diferencia de Brasil, México sí usó los estereotipos en la exposición: rebozos, jícaras, Diego Rivera y familia, como señala Tenorio. 70 años más tarde, Brasil (junto con España, La India, China y Rusia) le apuestan al futuro, a la transformación y al éxito en este nuevo mundo del siglo XXI, mientras México se atrasa cada vez más, tiene pánico ante un futuro que parece absolutamente negativo, y mira hacia atrás no buscando ideas, sino aferrándose al ancla de lo que, al parecer fue mucho mejor que lo que vivimos ahora.

La "idea México" (no confundirla con la "Iniciativa México" que será totalmente distinta...espero), sigue vendiendo bastante bien en este mundo globalizado: tenemos ya una imagen violenta, como a principios del siglo XX, cuando estalló la Revolución Mexicana. Ahora no son los generalotes incultos y bestiales, sino los capos de la droga, bestiales a secas. A pesar de la globalización, seguimos viendo hacia adentro, y lo que es peor, no somos capaces de reinventarnos a nosotros mismos.

Tenemos décadas dando vueltas, nadando "de a muertito", creyendo que si tapamos el sol con un dedo, las cosas se solucionarán por ellas solas. Hace diez años que el PRI dejó la presidencia, y ese optimismo, esa ligera esperanza que México vivía desde finales de los años noventa con la ilusión de una nueva era democrática, se ha derrumbado gracias a la corrupción de la clase política (sin importar el partido), la brutal concentración de la riqueza, el consiguiente y también brutal crecimiento de la miseria, la violencia, la ignorancia, la manipulación, y sobre todo la falta de una idea de futuro.

Un pequeño ejemplo para ilustrar lo que estamos viviendo: los festejos planeados por el gobierno federal para conmemorar el Bicentenario del inicio de la Independencia y el Centenario del inicio de la Revolución. Inauguraciones, desfiles, ediciones, mesas redondas, coloquios, bailes, actuaciones, monumentos, discursos, programas de televisión, películas y muchas cosas más que están planeadas para que septiembre y noviembre sean meses bastante divertidos para la población mexicana.

Sin embargo, un análisis detallado del programa de festejos, y de lo que se ha realizado hasta ahora, nos muestra que el gobierno federal le está apostando a utilizar las fiestas para reafirmar su lugar ante la sociedad mexicana y no como un aliciente para la transformación de ésta. La exposición de los huesos de Hidalgo y los que lo acompañaban en la Columna de la Independencia es prueba de ello.

Desde el año pasado, muchos historiadores han repetido que estas fechas por celebrar deberían ser un gran pretexto para revisar nuestro pasado con la intención de construir algo que los mexicanos perdimos desde los años 80 del siglo XX: una idea de futuro.

Parecería que a los historiadores no tendría por qué importarles el mañana. Total, ellos lo que quieren es conservar papeles viejos y averiguar cómo eran las cosas antes, ¿no?

Pues no. A los historiadores no nos interesa el pasado. Lo que nos apasiona es ver cómo las cosas cambian con el paso del tiempo. "Cambio" es la palabra más importante para un historiador, y eso nos lleva a interesarnos también en el futuro. Que todavía no exista, no quiere decir que no influya en nosotros.

Tener una idea del futuro es tan importante para una sociedad como construirse una imagen de su pasado. Quién fue y quién quiere ser son dos preguntas que todo pueblo debe hacerse tarde o temprano, aunque los mexicanos de ahora tengamos muchos problemas para responderlas.

Si queremos tener un nuevo rostro, nos dice Mauricio Tenorio, tenemos que cambiar desde adentro. Y para ello tenemos que enfrentar al mayor enemigo de nuestra historia: la injusta distribución de la riqueza. Mientras este país siga siendo propiedad de unos pocos y desventura de millones, su oportunidad de tener un futuro mejor se desvanecerá.

México logró muchas cosas en el siglo XX: la industrialización, la modernización masiva y el desarrollo cultural son prueba de ello. ¿Por qué no entonces imaginar que podemos realmente acabar con la pobreza?

Lograrlo no será nada fácil, es verdad; como señaló hace unos días Macario Schettino en un artículo: "Menos regulación, mejor educación, más infraestructura, más competencia, son condiciones básicas para incrementar la productividad. Hacerlo, sin embargo, exige esfuerzos que rechazamos: pagar impuestos, hacer la reforma laboral, meter en orden a los privilegiados, sean los maestros o los empresarios. Sin eso, no hay mucho que hacer"

Algo parecido propone Mauricio Tenorio: ¿qué pasaría si este país se atreviera a reinventarse a través de experimentos educativos, fiscales, de inversión económica y de políticas en la lucha contra la desigualdad social? Habrá quien pueda decir (y con razón) que todo eso ya se hizo en México durante el siglo XX gracias al PRI, y que muchos de esos experimentos no funcionaron porque o se hicieron mal, o fueron tragados por la corrupción.

Lo cierto es que México necesita reinventarse. Y no lo logrará si sigue refugiándose en su "gran pasado indígena", en "sus maravillas coloniales" y "en sus grandes héroes que construyeron la patria que ahora habitamos". México tiene que ver hacia atrás, pero con la intención de crearse un futuro. Necesita de su historia, la que se lee y la que se vive (como diría Krauze), y sobre todo necesita creer que un mañana mejor es posible, mientras sea capaz de aprender de su pasado y adueñarse de su presente.


4 comentarios:

  1. Reinventarse como bien dice tenorio es lo que hay que hacer, no vivir anclado en las tradiciones que aunque ahí estan no tiene por que ser una loza o una seña de identidad del mexicanismo. ¿por qué? yo soy mexicano vivo en españa tengo las 2 culturas las 2 razas y las 2 nacionalidades y huyo de de ejercer de uno o de otro, detesto los nacionalismos y las señas de identidad que tan bien describes en el inicio del post del mexicanazo, solo te falto el ponerse pedo y cantarle gallo a la chorreada que ni nos pela.

    REINVENTEMOS la identidad tomemeos lo bueno del pasado, rompamos con tradiciones que no por el hecho de ser tradiciones dben de ser una seña de identidad de una nación y un pueblo.

    Un saludo

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  2. Muy cierto, mientras sigamos creyendo en nacionalismos baratos basados en mitos no podemos salir de lo mismo, algo bastante atractivo para quienes prefieren un país timorato y austadizo. Es cuestión de madurez, de asumir responsabilidades y de dar el salto, con base en nuestra grandeza, pero no sentándonos encima de ella hasta aplastarla. Se dice fácil.
    Sandra

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  3. Reinvéntense pues, que yo me quedo con toda la porquería de ayer.

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  4. Pedro Infante, Frida Kahlo, Diego Rivera, los mariachis etc y todo lo que nos identifica como MEXICANOS, no tiene absolutamente nada que ver con la terrible desigualdad social en la que vivimos, eso es otra cosa muy diferente, de hecho la cocina mexicana(incluidos los despreciados nopales) es una de las mas excelsas del mundo, igual pasa con la musica, (no la de hoy, que el 90% es una reverenda porqueria), y no se diga de los hermosisimos trajes de charro, que son iconos de la cultura mexicana, asi que no confundan las cosas empecemos con cortar de raiz toda la clase politica (sin excepcion alguna de partidos).

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