10 de noviembre de 2009

El tesoro de Moctezuma...


Me gustan las novelas históricas. Creo que se necesita mucho talento para imbricar hechos verídicos con la fantasía para crear una estructura literaria que se sostenga de manera convincente. Recuerdo con gusto la lectura de uno de los clásicos de la literatura mexicana: La Sombra del Caudillo. Me gusta mucho la forma en que Martín Luis Guzmán consiguió presentar una historia que era conocida en México pero sufría la censura gubernamental: el asesinato de Francisco Serrano, compañero de armas de Alvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, quien decidió levantarse en armas para quitarle el poder a sus antiguos camaradas.
Hay muchas otras novelas históricas que me encantan, por ejemplo Noticias del Imperio, de Fernando del Paso, El Seductor de la Patria, de Enrique Serna, Juárez, el rostro de piedra, de Eduardo Antonio Parra, y hasta Shogun, de James Clavell. Lo que no tolero es cuando un escritor pretende vendernos como real lo que simplemente es una ficción, como lo hace Francisco Martín Moreno; pero de eso ya he hablado ampliamente en otros artículos.
En esta ocasión quiero platicar sobre una novela que devoré gratamente. El “primer thriller novohispano de la literatura mexicana”. El secreto de la Noche Triste, de Héctor de Mauleón.
La anécdota sobre la que se basa el libro forma parte de la historia de nuestro país: en 1519, luego de la muerte de Moctezuma, Cortés y sus tropas se llevan todo el tesoro que los antiguos tlatoanis habían juntado durante siglos, con la intención de huir de Tenochtitlan. Sin embargo, son descubiertos por los aztecas, quienes los atacan y matan a la mayoría de los españoles. En esa refriega el tesoro que llevaban en sus alforjas desaparece (al parecer bajo las aguas del Lago de Texcoco). Dos años más tarde Cortés regresa, vence a los mexicas y una de sus primeras acciones es buscar el tesoro, pero jamás lo encuentra.
Cuauhtémoc, el último tlatoani, es torturado para que revele en dónde escondieron el tesoro los mexicas, pero no suelta ni una palabra. Tiempo después Cortés se lo llevaría a Guatemala, en donde lo acusó de pretender asesinarlo y lo ejecutó. Antes de morir, Cuauhtémoc (que se había convertido al cristianismo) habría confesado a un sacerdote la ubicación del tesoro. Este religioso fallecería más tarde, pero uno de los soldados de Cortés habría escuchado la confesión y se confabuló con un grupo de amigos para buscar el tesoro en cuanto regresaran a México.
Sin embargo, otros españoles (concretamente los que se habían quedado en México a gobernar la ciudad mientras Cortés estaba en Guatemala) también sabrían del tesoro y comenzarían una infructuosa cacería para encontrarlo.
Décadas más tarde, Juan de Ircio, descendiente de uno de esos conquistadores, se encuentra con la pintura de uno de ellos y un extraño anagrama, que poco a poco lo lleva a la búsqueda del tesoro perdido de Moctezuma.
Con gran pericia, De Mauleón nos lleva por las calles de esa Ciudad de México del año 1600. Un momento oscuro en nuestra historia en el que el mestizaje tenía apenas ochenta años de haber comenzado, y en lo que ahora llamamos Centro Histórico los grandes palacetes españoles convivían con solares llenos de restos de las antiguas construcciones mexicas.
Héctor de Mauleón es un respetado periodista cultural e historiador de la Ciudad de México. Actualmente es subdirector de la revista Nexos, escribe una columna en Laberinto, suplemento cultural de Milenio Diario y conduce los domingos, con Fernanda Solorzano, El Foco, uno de los mejores programas culturales que tenemos actualmente.
Además de ser un Thriller bien escrito, El Secreto de la Noche Triste tiene el valor de reconstruir una etapa de nuestra historia en la que, como señaló De Mauleón en una entrevista, muchas de las virtudes y los vicios que nos caracterizan tuvieron su origen. Entre la corrupción, el crimen, el desorden urbano, las diversiones populares, la cocina, la pintura, y el nacimiento de lo que siglos más tarde sería la cultura mexicana, El Secreto de la Noche Triste nos regresa a una etapa en la que la búsqueda de un tesoro marcó para siempre a la naciente sociedad novohispana.


1 comentario:

  1. Jorge Ibargüengoitia también escribe buenisimas novelas historicas: Los relampagos de Agosto es una de ellas, bien chingona

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