24 de septiembre de 2009

El rompecabezas del pasado


El domingo pasado andaba yo por Liverpool (la tienda, no el puerto) reflexionando sobre la posibilidad de cuantificar todos los hechos históricos con la intención de producir una medición incuestionable que por resultado nos dé una versión definitiva e imparcial sobre la historia de México...No es cierto, estaba yo haciéndome pato en lo que entraba al cine.
Total, dando la vuelta por Liverpool me encontré en su sección de libros que tenían una mesa llena de ejemplares sobre historia. El (Bi)Centenario ya nos cayó encima. Encontré biografías, libros para niños, estudios sobre épocas determinadas, mucha "contrahistoria" y otras cosas más. Enmedio de toda esa oferta, encontré un libro del cual ya había oido hablar. Se llama "Arma la Historia. La nación mexicana a través de dos siglos", y lo coordinó Enrique Florescano. Recordé que el sábado anterior en mi programa preferido "Conversaciones sobre Historia", Don Javier Garciadiego lo había recomendado, así que lo compré para disfrutarlo en lo que me acababa un helado y entraba a ver mi película. (Paréntesis cinematográfico: ¡No gasten su dinero en "La Huérfana"!).
Ese día revisé el libro brevemente. Tiene unos comentarios muy positivos por parte del mencionado Garciadiego, de Enrique Krauze y de Josefina Zoraida Vázquez. Alcancé a leer el prólogo escrito por Enrique Florescano y debo confesar que me decepcionó. Muchos lugares comunes, pocas aportaciones, nada a la altura de lo que don Enrique nos tiene acostumbrado.
Dejé la lectura del libro hasta el martes. Pasé las horas metido en un aeropuerto y en mi vuelo a Monterrey leyendo (con desconfianza) "Arma la Historia", y debo decir que mi primera impresión cambió.
"Arma la Historia" es un libro como muchos otros, (y seguramente habrá más conforme pasé este año y lleguemos al 15 de septiembre de 2010): una revisión de la historia de México hecha por un grupo de historiadores reconocidos por su calidad. Los autores son Alfredo Avila, Erika Pani, Aurora Gómez Galvarriato, José Antonio Aguilar Rivera y Soledad Loaeza. El problema de esta clase de textos, en los que a cada autor se le asigna un tema, es que fácilmente se desequilibran: puede haber capítulos muy interesantes y otros que no.
En general, "Arma la Historia" no tiene este problema. La revisión que hacen de la historia de México desde el final del Virreinato hasta el año 2000 es compacta y se sostiene. No tiene esos enormes baches que hacen que el lector se salte capítulos.
Al ser un libro pensado para la divulgación y no para la academia, "Arma la Historia" tiene la cualidad de que quiere presentar al público no especializado una visión de nuestro pasado que no esté basada en los grandes personajes y las grandes fechas, sino en los procesos históricos y la forma en que la economía, la política, la sociedad, la cultura y los acontecimientos internacionales influyeron en nuestro ayer como nación.
El primer capítulo, escrito por Alfredo Ávila, es una buena muestra de ello. Avila se aleja de los lugares comunes sobre la independencia nacional y nos ofrece un amplio panorama sobre México desde que era parte de la Monarquía española, hasta que se encuentra sólo y profundamente confundido en 1823. Con un lenguaje sencillo, Ávila nos habla de las contradicciones en que vivía la Nueva España, los problemas de la monarquía con la invasión francesa, el liberalismo y la Constitución de Cádiz, la Independencia en 1821, el Primer Imperio y su disolución.
En el segundo capítulo, Avila (ahora junto con Erika Pani) aborda los problemas del nuevo Estado desde la formación de la primera república federal hasta el fusilamiento de Maximiliano. A partir del tercer capítulo la lectura no se desliza tan fácilmente como al principio: el texto de Erika Pani y Aurora Gómez Galvarriato sobre la República Restaurada y el Porfiriato ya no tiene el brillo de lo escrito por Avila, pero sí cuenta con el rigor de dos historiadoras muy talentosas. Lo mismo pasa cuando Gómez Galvarriato se encarga de contarnos los primeros diez años de la Revolución Mexicana, y más adelante cuando cede la estafeta para que José Antonio Aguilar Rivera nos explique cómo eran los gobiernos posrevolucionarios hasta 1945.
El último capítulo fue escrito por Soledad Loaeza y para mi gusto es el más flojo: un análisis sobre la construcción del Estado mexicano desde el gobierno de Miguel Aléman hasta el año 2000. De ninguna manera es un texto malo: lo que pasa es que se queda a medias entre un texto académico y uno divulgativo. No se siente a la altura de lo que el libro nos ofreció al principio y por eso la lectura ya no es tan atractiva.
¿Vale la pena que aquellos que no son historiadores lean este libro y no otros que son parecidos? ¿qué ofrece "Arma la Historia" que no tenga, por ejemplo, la "Nueva Historia Mínima de México"? Yo creo que sí vale la pena leerlo, por la simple razón de que le ofrece al público no especializado una visión fresca del pasado de México, en la que cualquier persona puede encontrar algunas respuestas para comprender qué le está pasando a nuestro país y qué deberíamos hacer como ciudadanos para transformarlo.
La lectura de un libro como éste, realizado por grandes historiadores, siempre valdrá la pena, y más si con ello se logra que los conocimientos más recientes lleguen a las manos de aquellos que saben muy poco o nada sobre historia.
El problema viene para los libros que salgan más adelante: ¿qué pueden ofrecer a los lectores para que decidan adquirirlos a ellos y no "Arma la Historia"? Yo creo que todos aquellos que pretendan hacer obras de difusión aprovechando el boom del (Bi)Centenario deben pensar en eso, para que las mesas de las librerías no se llenen de materiales de relleno, que en poco tiempo serán olvidados.





1 comentario:

  1. Gracias pór el dato, me gustaría adquirirlo. Y gracias por el comentario de la huérfana, no me atrae verla y por lo que dices, mucho menos, quien sí, es una alumna que conozco. jejeje. Saludos

    ResponderEliminar

Todos tus comentarios serán publicados, sólo te pido que pongas tu nombre y te portes con los demás tal y como te gustaría que se portaran contigo. Por favor no alimentes a los Trolls. ¡Gracias por participar!