3 de julio de 2009

A unas horas de depositar mi voto...


Qué extraño me siento. De repente todo se quedó en silencio. Ya no está Mayté Perroni haciendo pucheros porque si no voto por el Tucán Sangriento no tendré vales para medicinas, ni cursos gratis de computación e idiomas, y mucho menos la sagrada pena de muerte para castigar a los secuestradores. También desapareció Marianita, ¿estará enojada con Chucho Ortega por exponerla al escarnio popular luego de esos comerciales que ocuparon horas y horas en la televisión, la radio e internet?.
Por lo menos no vivo en la contradicción, como las aguerridas huestes de Iztapalapa. Eso de votar por el candidato "Juanito" para que luego renuncie y Marcelo Ebrard proponga a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal que nombren a Clara Brugada, quien era al principio la candidata del PRD, pero que la sustituyeron por otra y al Peje no le gustó y por eso pidió a sus partidarios que voten por el PRT para que al final gane la candidata original del PRD...¡Gracias Dios Mío por no poner esa cruz sobre mis hombros!
Lo cierto es que estas elecciones han sido diferentes. Durante varios años los politólogos opinaron que las elecciones intermedias servían mas bien para calificar el desempeño del Ejecutivo y por esa razón no llamaban la atención de muchos votantes. De por sí el verdadero ganador en todos los procesos electorales mexicanos ha sido la abstención. No estamos acostumbrados a participar en la política (nuestra historia lo demuestra), y con sólo pensar que el próximo 5 de julio la mitad del país estará inundado por las lluvias y la otra mitad estará caluroso como un desierto, entiendo que a mucha gente no se le antoje salir de sus casas en ese día.
Sin embargo, en esta ocasión hubo un tema que robó la atención de todos los actores políticos: la posibilidad de que un sector de la ciudadanía acuda a las casillas y anule su voto. Hacía años que no teníamos un debate como el que generó la alternativa de rechazar a todos (o a la mayoría) de los candidatos que aparezcan en nuestras boletas.
Yo creo que ha sido algo benéfico, porque sacó a la ciudadanía (por lo menos a una parte) del letargo acostumbrado. Los miles de comentarios esparcidos por la web lo demuestran. La vehemencia con la que los anulistas o independientes han sido apoyados o descalificados sobrepasó cualquier otro punto que los partidos políticos querían imponer para estas elecciones.
La posibilidad del voto nulo demostró que un sector de la sociedad puede organizarse de manera independiente y manifestar su descontento ante una clase política mediocre, corrupta, incapaz de provocar los cambios que México tanto necesita y por supuesto sin ningún deseo de que ésto ocurra. Es un golpe para el gobernador "top model" que ya se siente tlatoani y hasta se buscó una pareja que combine con su anhelada banda presidencial. Es una muestra de rechazo ante el "Pejítimo" que en estos años nos ha demostrado que su primer interés en la vida es alcanzar el poder sin importarle sobre quién tenga que pasar. Es también una señal de desprecio ante el partido azul que durante años presumió una autoridad moral que en sólo nueve años destruyó, para mostrarse ante la sociedad tan corrupto e incapaz como aquellos a los que criticaba. Es una forma de señalar a aquellos minipartidos que son más bien empresas familiares que venden su apoyo y lucran con la política nacional. Es una muestra de rechazo ante una generación de políticos que tuvieron la oportunidad de pasar a la historia y prefirieron la comodidad de la corrupción.
Ayer escuché a Elvis, locutora de Reactor 105, quien compartía con el público su gran duda sobre qué hacer el 5 de julio. Su argumento era más o menos el siguiente: "No quiero votar por los de siempre, pero me da miedo anular mi voto y de ese modo apoyar de forma indirecta a los partidos grandes para que tengan menos competencia en la Cámara de Diputados y de ese modo obtengan mayor poder."
Yo lo que puedo decirte, querida Elvis, es que en la democracia no existen los resultados absolutos. Cada decisión que tomamos provoca distintas consecuencias y muchas de ellas pueden no ser de nuestro agrado, pero por eso mismo hay que pensar bien lo que queremos, tomar una decisión, y jamás creer que nuestra responsabilidad termina en el momento en que depositamos el voto.
¿Qué puedes hacer el 5 de julio?, puedes votar por algún candidato que te satisfaga, o puedes escribir en la boleta el nombre de alguien que tú consideres que es mejor para desempeñar el cargo, o puedes tachar completamente la boleta si consideras que nadie se merece tu voto.
El problema de la democracia está en que nos obliga a comportarnos como adultos, nos exige que participemos, que tomemos una decisión y la defendamos. La dictadura siempre es más sencilla, porque alguien más elige por tí, pero eso justamente la convierte en el sistema más doloroso y nocivo que podemos tener.
Quedarse en casa el 5 de julio no puede ser una opción.
Y lo más importante viene después. Hay que averiguar quién ganó en nuestro distrito electoral, presidencia municipal, delegación o gobierno estatal, conseguir su correo electrónico, su teléfono, su página web, seguirlo constantemente en la prensa, saber qué está haciendo, y exigirle constantemente que se esfuerce por mejorar nuestras vidas, porque para eso se ganó el puesto.
El voto nulo y su debate ha demostrado que hay una parte de la sociedad mexicana que está harta de la forma en que se ha manejado la política en este país. El 6 de julio, el día después de las elecciones, comienza la verdadera tarea, la de involucrarse en la política a todos niveles para hacer los cambios que urgentemente necesitamos.
Sea cual sea la decisión que tomes, espero que no olvides que los grandes cambios empiezan con pequeños detalles, y que México sigue necesitando que sus ciudadanos se comprometan a hacer las pequeñas acciones que unidas lo transformen y lo conviertan en la nación próspera y orgullosa que todos merecemos.
¡El 5 de julio, todos a votar!


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