2 de marzo de 2009

Oaxaca y sus líderes revolucionarios.



Por Gloria López Méndez.


La Revolución Mexicana tuvo más personajes que aquellos a los que nos ha acostumbrado la historia patria. Detrás de las grandes figuras y los momentos cumbre hubo pequeños líderes que tuvieron la capacidad de provocar rebeliones en sus regiones y que luego utilizaron su poder para negociar con el nuevo Estado y se unieron a la Familia Revolucionaria. Como señalaba don Luis González, la microhistoria puede decirnos mucho sobre nuestro pasado nacional, ya que nos muestra pequeños ejemplos que se repitieron por todo el país. Los caciques regionales que se aliaron a los vencedores de la guerra civil de 1910 sirvieron como puente entre los intereses locales y federales, y a cambio gozaron de un poder casi absoluto.

Ricardo Ojeda nos ofrece un ejemplo de esta “microhistoria revolucionaria”. Los Cuerudos (llamados así por su costumbre de usar unas elegantes chamarras de cuero), eran habitantes del poblado de Miahuatlán, en el Estado de Oaxaca. Con la caída de Victoriano Huerta y el inicio del enfrentamiento entre Convencionistas y Constitucionalistas, el gobierno de Oaxaca decidió retomar la soberanía de su Estado, lo que enfureció a Venustiano Carranza. Las tropas constitucionalistas ocuparon Oaxaca y esto provocó el surgimiento de guerrillas que no estaban de acuerdo con el Primer Jefe ni con la forma altanera en que se conducía su ejército en la región. Los Cuerudos eran parte de estos grupos armados y mantuvieron una feroz guerra contra las fuerzas del norte durante casi cuatro años.

La muerte de Carranza y la llegada al poder de Álvaro Obregón cambió la situación de Los Cuerudos. La guerrilla oaxaqueña y los vencedores sonorenses lograron reconciliarse, lo que marcó el inicio de una nueva etapa en la historia de Oaxaca. Con el poder que habían logrado durante la etapa armada y el apoyo de sus nuevos aliados, Los Cuerudos se convirtieron en un grupo político que influyó en la conducción de su Estado durante poco más de treinta años.

Los Cuerudos apoyaron al Centro durante la Guerra Cristera, se aliaron con el Cardenismo e impulsaron la Reforma Agraria; pero al mismo tiempo eran un poder autoritario que ponía y quitaba presidentes municipales a su conveniencia e influía en la designación de los gobernadores oaxaqueños. La decadencia de este grupo político comenzó en 1940, cuando prefirieron apoyar a Juan Andrew Almazán en lugar de alinearse con el candidato oficial Manuel Ávila Camacho. Poco a poco el Centro comenzó a cercarlos, lo que no impidió que en 1952 respaldaran a Miguel Henríquez Guzmán para la Presidencia de la República. La caída de este personaje provocó el fin del poder de Los Cuerudos en Oaxaca.

Este libro no es sólo la historia de un grupo de caciques regionales; es también el relato del pasado de la familia del autor. El texto comienza con la narración de aquellas tardes en que su abuela le contaba las anécdotas de su esposo Tereso Ortega, uno de los Jefes Cuerudos de la zona. En este sentido, la descripción es uno de los elementos fundamentales de este trabajo. Miahuatlán y sus habitantes a principios del siglo XX son ampliamente explicados por el autor para que tengamos un contexto del escenario sobre el cual se desarrolló esta historia. También son importantes las relaciones que Miahuatlán y Oaxaca sostuvieron con los gobiernos de Benito Juárez y Porfirio Díaz; su reacción ante el inicio de la Rebelión en 1910; su ruptura con la Convención de Aguascalientes y la época de violencia que sufrió Oaxaca en estos años; la cercanía con Pablo González y la pacificación del Estado; la integración al grupo de los vencedores de la Revolución Mexicana, el esplendor y la caída de Los Cuerudos son ampliamente descritos por Ricardo Ojeda.

Este trabajo no fue realizado por un historiador profesional; se deja ver la falta de algunas lecturas que hubieran enriquecido al libro, y la presentación que hace de documentos y reseñas puede en algunos momentos cansar al lector. Sin embargo, Los Cuerudos…, es un texto importante, porque nos ayuda a tener una imagen distinta de la Revolución Mexicana; alejada de las grandes figuras que dominan el paisaje historiográfico. Los Cuerudos…, es el relato de una pequeña región y de sus líderes, de la forma en que la violencia los marcó y cómo se convirtieron en un grupo político que se volvió parte del nuevo Estado Revolucionario; Los Cuerudos…, esta historia de una pequeña región oaxaqueña, es también un gran texto sobre el caciquismo paternalista que caracterizó a México durante el siglo XX.


Ricardo Ojeda Bohórquez, Los Cuerudos. Una historia de la Revolución Mexicana en Oaxaca. México, Editorial Porrúa, 2007.

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