4 de diciembre de 2008

Del Molcajete a la licuadora

Vivimos en una época donde la revolución tecnológica es ya una aburrida costumbre. Esa computadora gracias a la cual me estás leyendo, ya es vieja, (aunque la hayas comprado hace unas horas). El gran show de la compañía Apple es lanzar nuevos modelos de su reproductor musical iPod, lo que hace varias veces al año.
Lejos quedó esa época cuando la tecnología era una novedad. Una televisión a colores (¡de bulbos!) era vista como un objeto que debía reverenciarse, a diferencia de nuestras pantallas de plasma que, a pesar de que dan una imagen insuperablemente mejor a todo lo conocido antes, no tienen el encanto de esas enormes cajas a las que había que prender y luego tenías que esperar a que los bulbos se calentaran para que aparecieran Jacobo Zabludovsky o El Loco Valdés sin esas caras grises que tenían a principios de los años 60.
La tecnología no sólo facilitó la vida contemporánea. Son parte de una auténtica revolución doméstica que fue ocasionada por las transformaciones de la vida urbana. Ante la constante prisa de los habitantes de las ciudades, los electrodomésticos hicieron que todo fuera más sencillo, aunque no siempre le agradaran a quienes tenían que servir.
De todo esto nos platica Alvaro Matute en su ensayo "De la tecnología al orden doméstico en el México de la posguerra", que forma parte del volumen V de la Historia de la Vida Cotidiana en México, coordinado por Aurelio de los Reyes.
Matute investigó los cambios en la vida cotidiana mexicana que trajo la tecnología durante la segunda posguerra. Nos cuenta de la llegada de las estufas de gas, (que suplieron a los anafres y estufas de petróleo), los calentadores de agua para el baño (que hicieron que los mexicanos nos acostumbráramos a bañarnos todos los días...aunque algunos se resistan), las licuadoras, la leche pasteurizada, el pan de caja, los supermercados y hasta el pollo rostizado.
Poco a poco, la antigua tecnología empezó a desaparecer. Los metates y molcajetes ya no fueron tan comunes en las cocinas (aunque una salsa de licuadora o de botella jamás tendrá el sabor de una hecha en molcajete), el baño, como ya dije, se popularizó, las antiguas hieleras a las que había que meterles un bloque de hielo desaparecieron, la leche "bronca" cedió su lugar a la pasteurizada, y los antiguos mercados vieron llegar a marcas comerciales como Aurrerá, Blanco, Gigante, El Sardinero, Astor y Comercial Mexicana.
Hoy en día, vamos a Soriana, Wall Mart y Chedraui. Las lavadoras se sofisticaron y pasaron a ser "centros de lavado", los refrigeradores hacen inventario de los productos que contienen y nos avisan cuando alguno de ellos se acabó, el microondas sólo sirve para calentar comida (para algunos), y la tecnología, como elemento maravilloso de la vida moderna, también pasó a la historia.
Sólo espero que pasen muchos años antes de que desaparezca el delicioso pollo rostizado en horno de leña, que con tortillas y una buena salsa, sigue siendo mi adoración.
Para terminar les dejó un comercial que hizo época en México, cuando los publicistas querían hacernos creer que cualquier palangana puede convertirse en lavadora con sólo agregarle un detergente. Lo bueno es que la publicidad ya no busca vendernos cualquier cosa mintiéndonos...

5 comentarios:

  1. Sigo leyéndote.

    Me hiciste recordar aquello de que las abuelitas pensaban que las voces que salían de los aparatos receptores de radio eran resultado de un conjuro mágico... De cierta forma tienes razón al decir que la tecnología se ha vuelto una aburrida costumbre.
    ¿Cuándo fue la última vez que me sorprendí así como abuelita de los años veinte? Trataré de recordarlo.

    Buena elección hice al leerte, en esta aletargada media tarde en Acatlan City.

    Saludos.

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  2. ES UN GRAN ART, ME HICISTE RECORDAR MIS PRIMEROS AÑOS(JEJEJE) YO SOY DE TELE A COLORES PERO AUN VEO ESOS PROGRAMAS Y ME ATACO DE LA RISA, Y SI HEMOS CAMBIADO NUESTRO MODO DE VIDA POR ALGO MAS "COMODO" Y Q SE DESCOMPONE RAPIDO, Y RESCATASTE A MATUTE!
    WOW
    FELICIDADES

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  3. Hola!

    Quise ver a dónde me llevaba la búsqueda con la palabra "historia" y me llevó aquí, la colección de la vida cotidiana es preciosa, me encantaron todos sus volúmenes...

    Hace poco leí "El queso y los gusanos" de Carlo Ginzburg, un libro base para hacer y entender la microhistoria, y también me gustó mucho...

    Alguna vez leí a Marc Bloch, pero el que más me ayudó para entender la historia fue H. Carr.

    Me alegra mucho encontrar a alguien que gusta de la historia!

    SALUDOS!!

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  4. Mi querido Arno, eso me gusta... lo que llaman "historia de la vida cotidiana"... ¡Me encantó el vídeo del "chaca-chaca"!

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