8 de octubre de 2012

El otro rostro de Motecuhzoma Xocoyotzin.


La tradición nos ha acostumbrado a pensar que Motecuhzoma Xocoyotzin (mejor conocido como Moctezuma II) fue un gobernante supersticioso, que a pesar de que era el amo del imperio más grande de este territorio vivía angustiado ante la posibilidad de que pronto se cumpliera una antigua profecía y regresara del otro lado del mar un dios que destruiría a su imperio.

Cuando se enteró de que en las costas de lo que hoy llamamos Veracruz, aparecieron unos enormes "cerros que flotan en el agua", de donde bajaron unos hombres blancos y con la barba cerrada, Motecuhzoma entró en pánico, hizo sacrificios a los dioses y decidió encerrarse en la cueva de Cincalco para huir de su trágico destino. 


Sin embargo, sus mismos dioses se lo impidieron. Por eso tuvo que enviarle preciosos obsequios a los recién llegados con la súplica de que se fueran. Pero los blancos no lo escucharon. Querían conocerlo. Y llegaron a la ciudad blanca que estaba sobre un lago para apresarlo, destruir los antiguos ídolos y asesinar a los indígenas buscando lo único que les interesaba: el oro.

Motecuhzoma, preso en su palacio, no pudo evitar la destrucción de su pueblo. Y luego que los españoles cometieron una gran matanza en el Templo Mayor y quisieron usarlo para tranquilizar a los tenochcas, una piedra lo mató, salvándolo al mismo tiempo de tener que contemplar la destrucción del Imperio Mexica. 

La historia nos cuenta una versión muy diferente. Para empezar, no tenemos ningún documento escrito por Motecuhzoma donde nos cuente lo que él pensaba sobre lo que estaba ocurriendo. Tenemos en cambio muchos testimonios escritos tiempo después de ocurrida la conquista, donde queda patente el interés de cada autor de estos textos por imponer su versión de lo que realmente había pasado. 

Como nos señala Isabel Bueno, a pesar de que se han impuesto una serie de textos en donde Motecuhzoma es retratado como un personaje débil, hay otros en los que aparece como un gran gobernante que intentó defender a su pueblo de tres grandes amenazas que se le juntaron en ese año aciago de 1519: los españoles, los pueblos que habían sido vasallos de los mexicas y se estaban aliando con los recién llegados, y una parte de la élite tenochca que deseaba quitarle el mando del imperio. 

Motecuhzoma entonces tuvo que planear diversas estrategias para deshacerse de esos tres enemigos, pero eran demasiados y el tiempo se le acabó.

Se supone que Motecuhzoma nació en 1467. La fecha es importante. Si fuera cierta, entonces al momento de morir habría tenido 52 años, justo lo que dura un siglo mexica. Su muerte habría sido entonces un símbolo del final de esa cultura. Pero bien puede ser que el dato sea falso y lo hayan creado otros autores para darle ese significado. 

Motecuhzoma fue hijo de Axayácatl, otro gran gobernante, y sus primeros años los pasó rodeado de los más grandes personajes del Imperio Mexica. Seguramente estudió en el Tepochcalli y en el Calmecac, donde se formaban los altos guerreros y sacerdotes, ya que con el paso del tiempo se distinguió en esas dos profesiones. 

En 1502 fue elegido como Huey Tlatoani. Reformó el comercio, las leyes y el protocolo de la corte. Incluso reformó el calendario religioso para que su inicio no coincidiera con la fecha 1 tochtli, la cual era recordada porque hubo una espantosa hambruna en Tenochtitlan. 

Tuvo problemas con la ciudad de Texcoco, una de las que formaban la Triple Alianza. A la muerte de su gobernante, Nezahualpilli, Motecuhzoma logró imponer a su candidato, Cacama. Pero eso le costó perder el apoyo de gran parte de la aristocracia texcocana. 

Al mismo tiempo, Motecuhzoma elevó los impuestos que cobraba a sus pueblos vasallos, lo que también los enfureció. Aunque Tenochtitlan era una ciudad riquísima, muchos de los miembros de su élite no estaban conformes con las rígidas medidas que tomaba su emperador. Algunos conspiraban en su contra. 

Desde 1509, Motecuhzoma sabía de esos "objetos flotantes no identificados" que se veían en las costas de Yucatán y Veracruz. Sus comerciantes, que también eran espías, lo mantenían informado de todo lo que pasaba en su imperio. El relato de los "presagios" fue creado mucho después de la muerte de Motecuhzoma, con la intención de magnificar el ya de por sí importantísimo acontecimiento. 

Al parecer, Motecuhzoma no se asustó por la llegada de los españoles, pero tampoco fue indiferente a ellos. Envió embajadores para darles regalos y también para averiguar más sobre los recién llegados. Rápidamente le quedó claro que a pesar de las diferencias, eran hombres y no dioses; y que sólo querían enriquecerse. 

Exterminarlos era una primera posibilidad, por lo que Motecuhzoma ordenó a sus vasallos que atacaran a los españoles. Pero pronto quedó claro que los blancos tenían armas desconocidas por los indígenas. Además su líder, un extremeño llamado Hernán Cortés, pronto hizo alianzas con los súbditos de los mexicas. 

A Motecuhzoma no le quedó otra más que permitir que los españoles viajaran a Tenochtitlan, y más después de que éstos se aliaron con los tlaxcaltecas (grandes enemigos de los mexicas) e hicieron una espantosa matanza en la ciudad de Cholula. 

El 8 de noviembre de 1519, Cortés y Motecuhzoma se encontraron por primera vez. El gobernante de los mexicas necesitaba tiempo para decidir qué hacer con estos invasores. Por lo pronto los alojó en el palacio de su padre, Axayacatl, y envió tropas a Veracruz dirigidas por el guerrero Cuauhpopoca, para destruir a las fuerzas que Cortés había dejado. 

Mientras tanto, los españoles conocían Tenochtitlan, quitaban a los viejos ídolos y ponían en su lugar cruces e imágenes de la Virgen María. Intentaron que Motecuhzoma fuera bautizado y aceptara al rey Carlos I de España y V de Alemania como su señor, pero él se negó. 

Cuando Cortés se enteró del ataque de Cuauhpopoca en Veracruz (el cual fracasó), montó en cólera. Apresó a Motecuhzoma, torturó a Cuauhpopoca (quien regresó encadenado a Tenochtitlan) y lo quemó vivo en la plaza mayor de la ciudad. 

A principios de mayo de 1520, Cortés salió de la ciudad para combatir en Veracruz a Pánfilo de Narváez, un capitán español que había sido mandado para apresar al extremeño y adueñarse de la expedición. Cortés dejó en su lugar a Pedro de Alvarado, quien el día 20 de ese mes asesinó a miles de mexicas en el Templo Mayor, los cuales celebraban una fiesta religiosa. Los españoles se encerraron en el palacio de Axayacatl y avisaron a Cortes de lo que ocurría. 

Estos acontecimientos llevaron a la muerte de Motecuhzoma, pero no tenemos claro cómo ocurrió. La primera versión dice que Cortés le pidió al Tlatoani que subiera a la azotea del palacio y calmara a los mexicas (quienes rodearon el palacio con la intención de destruirlo). Motecuhzoma se negó y los españoles lo mataron, subieron su cadáver y lo movieron como si estuviera vivo. 

La segunda versión dice que Motecuhzoma aceptó ayudar a los españoles, salió a hablar con los mexicas pero ellos lo mataron a pedradas, o a flechazos, luego de que un guerrero y pariente suyo llamado Cuauhtemoczin empezó a gritarle que era un marica por no haber destruido a los españoles cuando pudo hacerlo.

Los españoles tuvieron que huir de Tenochtitlan ante la furia de los mexicas, pero regresaron en 1521 para conquistar la ciudad. El cadáver de Motecuhzoma fue incinerado y se le enterró en algún sitio de la antigua ciudad que nuestros arqueólogos esperan descubrir pronto. 

Si tenemos esta otra versión sobre el gobernante mexica, ¿por qué sigue imperando la primera? Todo parece indicar que nació por así convenir a los que ganaron la conquista (los españoles y los indígenas que pelearon a su lado); y también para mantener esta idea que todos los indígenas eran iguales, lucharon unidos contra los invasores y fueron derrotados, lo cual no es cierto. 

Lo que queda claro es que Tenochtitlan compartía los problemas de otros grandes imperios del mundo: una burocracia en expansión, crecientes necesidades económicas, y una élite que peleaba consigo misma por el poder. Ese fue el mundo de Motecuhzoma. Y aunque no haya podido vencer a los españoles, es un personaje fascinante que de ninguna manera merece nuestro olvido. 





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