10 de enero de 2011

La (incompleta) transición mexicana


Ya que los festejos del 2010 terminaron, ahora sí podemos empezar el análisis de aquellos acontecimientos que ocurrieron hace un siglo o dos y que transformaron la historia de México. Como yo me dedico a investigar la historia política y social del siglo XX, puedo al fin olvidarme de esas fiestas cuchas y enfocarme en aquellos hechos que este año cumplen sus primeros cien de haber ocurrido, como los primeros ataques de la guerrilla villista, la toma de Ciudad Juárez, la renuncia y exilio de Porfirio Díaz, el Plan de Ayala y la toma de posesión como presidente de Francisco I. Madero.
Ya revisaremos todo eso y mucho más, puesto que la historia siempre influye en nuestro presente. No podemos vivir como si la historia no existiera (parafraseando a Octavio Paz).
Y para comenzar formalmente 2011 (puesto que hoy, al fin, regresaron los niños a la escuela), quiero platicarles sobre un libro que es fundamental para todos los que investigamos el siglo pasado, sin importar si somos historiadores, politólogos, periodistas o meros interesados en la "historia inmediata": La transición en México. Una historia documental 1910-2010, de Sergio Aguayo.
Entre los historiadores (por lo menos los de México) existió durante mucho tiempo un cierto "desdén" hacia los hechos que nos son cronológicamente más cercanos. De hecho, una vieja conseja decía que a partir de 1940 ya no había historia en México, sino "periodismo" o "sociología".
Creo que esto se debe a varias razones: primero, es obvio que tenemos un pasado muy interesante (y conflictivo) en el cual podemos sumergirnos. Tan sólo el estudio sobre los aztecas, el guadalupanismo, los virreyes, la Independencia y la Reforma puede absorber toda nuestra vida.
Por otro lado, los estudios sobre lo "contemporáneo" no eran bien vistos por los historiadores. Como que esos temas debían ser investigados por otras disciplinas. Y además, no es sencillo encontrar fuentes para trabajar problemas menores a 30 años de antigüedad (o por lo menos, eso parecía).
Lo cierto es que estas ideas han cambiado con el paso del tiempo. Ya no creemos que la Historia sea "el estudio del pasado", más bien pensamos que a los historiadores nos corresponde analizar las transformaciones humanas (de muy distinto tipo) que han ocurrido con el paso del tiempo.
Eso hace que no podamos determinar tajantemente cuándo comienza el pasado, lo que a su vez nos permite plantearnos la posibilidad de estudiar temas muy recientes, como el sexenio foxista, la labor desempeñada por Juan Camilo Mouriño durante su breve paso por la Secretaría de Gobernación, la toma del Paseo de la Reforma por Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores, entre muchos otros.
Como dije más arriba, uno de los grandes problemas para hacer Historia contemporánea está en la asequibilidad de las fuentes. Hay muchos documentos sobre el siglo XX que ya deberían estar en el Archivo General de la Nación o en otras instituciones similares, pero por diversas razones no ocurre así. Y desgraciadamente son mayoría los personajes históricos aún vivos que no escriben sus biografías, no comparten sus archivos personales ni están dispuestos a que los entrevisten (claro está que no son todos, afortunadamente).
En este sentido, me da mucho gusto que Sergio Aguayo publique La transición en México. Por si alguien no lo sabe, Aguayo es investigador en El Colegio de México, internacionalista de origen, activista y académico que se ha convertido con el paso del tiempo en historiador de lo contemporáneo.
La Transición en México surgió con la finalidad de hacer una historia de las transformaciones políticas que ha sufrido este país durante cien años, y al mismo tiempo es una compilación de muchos documentos que estaban dispersos y cuya consulta era difícil.
El eje temático de este libro, la base sobre la cual escogió Aguayo los documentos que contiene La Transición...es, "la lucha por las urnas", como él la llama. La forma en que se ha competido por el poder político en este país, ya sea de manera pacífica o violenta. Para armar esta compilación, Aguayo se enfocó en tres variables: la forma como el grupo gobernante fue perdiendo la legitimidad y el poder a lo largo del siglo XX (y de qué manera se ha reconstituido en lo que llevamos del siglo XXI), la emergencia de otros grupos y personas en el panorama político, y cómo el factor externo (fundamentalmente Estados Unidos) ha influido en nosotros.
El libro está armado de una forma interesante: a lo largo de siete capítulos, Aguayo nos cuenta la historia moderna de México mientras nos presenta documentos completos o fragmentos. Por citar sólo un ejemplo, hay un breve comentario sobre el final del Porfiriato seguido por una parte de la entrevista Díaz-Creelman. Un historiador purista podría decir que está mal lo que hace Aguayo, que es un "método de tijeras y pegamento" o de "copy/paste", como diriamos ahora. Sin embargo, en este caso yo creo que es correcto, ya que además de contarnos una Historia, Aguayo intercala los documentos; muchos de ellos ignorados por décadas.
El libro incluye un DVD donde vienen 6,208 documentos completos. Entre muchos (¡muchos!) otros están: la
entrevista Díaz-Creelman, el ensayo "La crisis de México" de Daniel Cosío Villegas, de 1947; el pliego petitorio de médicos y residentes en 1964; Declaraciones a la prensa de Marcelino García Barragán el 3 de octubre de 1968; una carta privada de Gustavo Díaz Ordaz a Daniel Cosío Villegas, en 1968; el discurso de toma de protesta de José López Portillo como candidato a la presidencia en 1975; crónicas sobre el sismo de 1985 escritas por Carlos Monsiváis; testimonios sobre la desaparición de la Dirección Federal de Seguridad en 1985; documentos sobre la elección presidencial de 1988; la primera declaración de la Selva Lacandona (EZLN), en 1994; la designación de Ernesto Zedillo como candidato en 1994; la declaración de Vicente Fox festejando su triunfo en 2000; el Proyecto de Comisión de la Verdad de 2001; Renuncia de Adolfo Aguilar Zinser a la embajada mexicana en la ONU en 2003 y Luis Carlos Ugalde declarando ganador a Felipe Calderón en 2006.
A pesar de su contenido, creo que el DVD es la parte más floja de toda la obra, puesto que su accesibilidad no es tan amable. Cuesta trabajo orientarse para encontrar los documentos si uno no tiene a la mano el libro. Espero que en próximas ediciones pueda mejorarse.
Para iniciar este año, en el que la Historia nos acompañará a todo lo largo del camino, analizar la Transición mexicana nos ayudará a entender lo que viene más adelante: la elección para gobernador en varios estados de la república, (entre ellos el Estado de México), y la elección presidencial de 2012, en la que, supuestamente, el PRI regresará a Los Pinos y la etapa "democrática" habrá llegado a su fin.
Necesitamos Historia para entender el pasado, para vivir el presente y para planear el futuro. Y es maravilloso cuando obtenemos nuevas pistas para investigarla.

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