23 de mayo de 2010

El mito de la raza mexicana


Siempre ha estado a nuestro lado, pero preferimos ignorarlo. Sentimos bonito cuando decimos que "México es un país en el que aceptamos a todas las personas, sean como sean". Nos ufanamos de abrirle las puertas a la Comunidad Judía, decimos que "los negritos son lindos" y hasta comenzamos a ver con gusto a "los chinitos" (con ese diminutivo que nos heredaron los aztecas, y que cualquier mexicano sabe que puede tener muchos significados, y no todos son positivos...)
Los mexicanos somos racistas. Aunque no nos guste aceptarlo, vemos con desprecio a los que son diferentes, y los primeros en nuestro catálogo son los indígenas. Luego siguen los morenos, los centroamericanos, los orientales, los negros, los judíos, y la lista crece. Si alguien duda de mis palabras sólo tiene que ver los anuncios publicitarios para comprobar cuándos rubios aparecen en ellos, y como los que no tienen piel blanca y ojos claros son rechazados por la industria de los medios de comunicación.
Es importante cuestionarnos sobre nuestro racismo y encontrar sus raíces históricas. Esto nos propone Juan Pedro Viqueira en su artículo "Reflexiones contra la noción histórica de mestizaje", publicado en la revista Nexos de este mes, dentro de su serie "La construcción de México, 1810-2010".
Viqueira comienza su texto señalando que tenemos que desechar una palabra que durante mucho tiempo hemos usado de forma errónea: raza. A pesar de los avances científicos, la mayoría seguimos creyendo que existe la raza humana, o peor aún, que existen distintas razas humanas, las cuales tendrían un trasfondo natural/cultural. Entonces sería lógico creer que existe la raza japonesa, la raza inglesa, la raza egipcia, y por supuesto la raza mexicana (¡raza de bronce!).
Pues no. Lo que existe es una especie humana, formada por miembros con características fenotípicas diversas, como los distintos tonos de color de la piel, el cabello crespo, liso o ya inexistente (así como yo comprenderé), los ojos color azul, negro, verde o café, y muchos otros. Las características fenotípicas son resultado de la migración humana. Vivir en medios ambientes diversos obliga al cuerpo humano a adaptarse, pero en el fondo todos compartimos más o menos la misma información genética. No existe algo que podamos llamar "gen racial", que marcaría una diferencia tajante entre un ser humano y otro, porque entonces sí estaríamos hablando de la convivencia en nuestro tiempo de personas provenientes de diferentes especies homínidas.
Si bien la genética, la biología y otras ciencias saben ésto desde hace décadas, Viqueira señala que los investigadores de las "ciencias humanas" (entre ellas la historia) seguimos usando términos ya rebasados, lo que no nos permite comprender a su totalidad lo que investigamos.
Por ejemplo, es muy común pensar que la conquista y colonización de hispanoamérica fue a través del encontronazo entre tres "razas": españoles, indios y negros. Un argumento tan basto nos impide entender las peculiaridades culturales de cada uno de esos tres grupos. Los "españoles" son resultado de una gran amalgama de distintas culturas, como los iberos, los celtas, los griegos, los romanos, los norafricanos y los europeos del norte. A esto hay que agregar la influencia cultural que les llegó a través de las grandes religiones de occidente: cristianismo, judaísmo e Islam.
En el caso americano, era más sencillo calificar a todos los habitantes de este lado del planeta como "indios", pero ellos mismos se consideraban miembros de culturas diferentes. Un mexica jamás se creyó igual que un maya o un olmeca. Con los africanos es lo mismo.
Viqueira señala que hay que acabar con esas clasificaciones que nos impiden comprender la complejidad cultural del encuentro que comenzó en 1492, al pretender reducirlo a tres grupos que, como ya vimos, eran inexistentes per se. No hubo "indios" ni "españoles", sino mexicas, mayas, chichimecas, tlaxcaltecas y varios más que se encontraron con una organización militar, política, religiosa e ideológica formada por extremeños, vascos, catalanes, asturianos, gallegos y otros.
La prueba de este complejo entramado está en que, al unirse miembros de culturas tan diversas, en realidad no surgió una descendencia mestiza homogénea (como lo propugnaba José Vasconcelos con
La Raza Cósmica). La convivencia sexual de poblaciones de orígenes diferentes -dice Viqueira- multiplica la diversidad genética de sus integrantes y muchas de sus expresiones fenotípicas. Sólo hace falta salir a la calle y ver que habemos mexicanos de tercera, cuarta y hasta más generaciones con características diferentes: altos, chaparros, de piel blanca, piel morena, con ojos claros y oscuros, pelo rubio, castaño o negro, etc. El "mexicano promedio", asegura Viqueira, es sólo una quimera estadística.
Todo esto nos lleva a otro tema: el mestizaje en el Virreinato. Estamos acostumbrados a pensar que durante la Colonia se instauró un sistema de castas, basado en los antecedentes familiares del individuo, lo que determinaba su vida en todos sentidos. Había españoles, criollos, mestizos, indios, negros, mulatos, zambos, y muchos otros. si bien Viqueira no niega ésto, si considera que no hay que perder de vista dos cosas, primero, que esa división social no era tan rígida como creemos y podía depender de otros factores más allá del racial; y segundo, no fue un sistema aplicado durante todo el Virreinato.
Estas confusiones siguen hasta el día de hoy, y no nos permiten comprender de una forma más amplia a la sociedad mexicana contemporánea. Por ejemplo, dice Viqueira, a los investigadores les preocupan mucho aquellos grupos indígenas que conservan su lengua original a pesar de que su número decrezca año tras año. Pero al mismo tiempo ignoran a los millones que han dejado su lengua original para integrarse a la modernidad. Faltan estudios que nos expliquen cómo y por qué se ha producido este fenómeno, más allá de lamentarse por lo que se ha perdido.
Nuestro racismo -finaliza Viqueira- está concentrado en dos tipos de individuos: los indígenas y los morenos. Nuestros prejuicios nos hacen creer que lo blanco es mejor, sin darnos cuenta de que la raza mexicana no existe; lo que tenemos es una historia mexicana muy compleja y al mismo tiempo muy rica. Este México (Bi)centenario debería darse cuenta de que su herencia cultural es enorme, y que en ella están las herramientas para crearnos un futuro mejor, siempre y cuando dejemos de lado nuestros prejuicios; una labor nada sencilla, por cierto...





3 comentarios:

  1. La verdad sí. En todo estoy de acuerdo, ahí está TV Azteca diciendo que México es "tierra azteca", pero es un título arbitrario como decir "raza mexicana" porque entonces eliminamos u olvidamos a los otros pueblos indígenas como los mayas o purépechas; incluso a los mulatos y los descendientes de otras nacionalidades. México y sus mexicanos, es un pueblo que no es un pueblo, y nunca ha sido así, sino son muchos pueblos, que por estar en una nación y un territorio, forman parte del pueblo mexicano, una simple nacionalidad.

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  2. Totalmente de acuerdo la raza mexicana no existe, basicamente es mestiza de las diversas razas pre hispánicas y la española, aunque tambien haya mezcla de otras razas.

    Y esto crea un conflicto en el mexicano por que por una parte reniega de su sangre indigena y quiere ser español y no es ni uno ni lo otro, de ahí ese conflicto existencial del mexicano.

    Es una pena en México si eres blanco seas mejor tratado que si no lo eres.

    Hay una expresión en México que detesto y me horroriza la de NO SEAS INDIO o ERES UN NACO.

    La pena es que los indigenas mexicanos sean extranjeros en su propio país, eso lo veo muy mal.

    Lo peor de México es su clasismo mas que racismo.

    Un saludo desde el Mediterraneo

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  3. Laberintico , es el concepto de la sociedad mexicana , ya que es muy controversial , el 70 porciento es de descendencia mestiza (indigena. yespanol" ) el 20 es indigena pura y solo pero solo el 10 porciento es descendencia europea , es totalmente ilogico ,inentendible e incomprensible que tenienndo una identidad tan definida debido a la mayoria de la poblacion ,desde el nombre mexicanos , que es ser mexica o azteca , hasta la x lo define plenamente con denominacion de origen ,y todavia asi no acepten o no lo vean algo que esta mas claro que el agua ,y ese 10 porciento aunque tengan una imagen externa diferente tal vez , no dejan de ser mexicanos ya que lo tienen incorporado en su cultura porque conviven en el con parte de ese 90 porciento , tan sencillo , el chile , las tortillas , el modus vivendus ,el tono de voz , el hablar , los modismos tienen sus origenes en una cultura que se origina en el mestizaje en donde hay una muy fuerte influencia indigena , es totalmente inconcebible lo que sucede en mexicco , que no acepten una identidad totalmente definida a, y que a la hora de verse al espejo con esa identidad todavia lo discrimimen , pues no parece de locos??????????cuando deberian de enorgullecerse que han tenido una civilacin tan fuerte. A tal grado que la raza esta plasmada a simple vista. Que sin siquiera hablen, todo el mundo se da cuenta ,tapar el sol con un dedo ??? Discriminar a tu propio espejo ??cuando deberia estar mas fuerte que nunca y que mexico muestre al mundo que asi como en la imagen externa se ve todavia la raza indigena muy fuertes resgos que en su interior y su cultura tambien lo mantienen .

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