11 de diciembre de 2008

Tonantzin-Guadalupe; la falda de serpientes y el manto de estrellas.


El 12 de diciembre es un día fundamental para la cultura mexicana. En esa fecha son cientos de miles los que llegan a la Basílica en el cerro del Tepeyac para adorar a la Virgen de Guadalupe, tal y como les enseñaron a hacerlo sus padres y abuelos. También es un buen día para regresar a un libro clásico, escrito por uno de los historiadores mexicanos más importantes del siglo XX: Edmundo O´Gorman.
El
Guadalupanismo ha sido un tema constante en la historiografía mexicana. Los debates sobre la aparición o no de la Virgen en el Tepeyac son ya centenarios. En su excelente trabajo, Destierro de Sombras, O´Gorman reexaminó el relato Guadalupano, con la intención de descubrir cómo surgió el culto a la Virgen y las razones de ello.
Hay que decir que O´Gorman era un antiaparicionista convencido: para él, la historia demostraba que el Guadalupanismo era invención humana y no divina. De hecho, en la introducción a este libro cuenta que le costó trabajo escribirlo ya que el recuerdo de su abuela -una guadalupana convencida-le impedía hacerlo.
Sin embargo, O´Gorman cayó en la conclusión de que la razón y la fe son mundos apartados, y que ninguno de ellos puede atentar contra el otro.
Por mi parte creo que el verdadero milagro Guadalupano está en el pasado cinco veces centenario que tiene, en ese poder que hace que las personas sigan yendo al Tepeyac para pedirle que las consuele.
También creo que la historia Guadalupana es mucho más atractiva que su leyenda, y que es fundamental entender cómo este relato se imbrica con la historia de México y contribuye a formar su cariz cultural.
Sin embargo, también sé que no todo mundo tiene que opinar como yo, y que hay personas para las que cualquier duda sobre la historia de Juan Diego y la Virgen es un insulto. Si ese es tu caso, de antemano te ofrezco una disculpa y te pido que no sigas leyendo. Pero, si a pesar de todo te interesa saber qué dijo O´Gorman en su libro, adelante.
O´Gorman analizó las distintas fuentes guadalupanas para establecer un relato de lo que pudo haber ocurrido en realidad, más allá de la leyenda narrada en el texto guadalupano más famoso: el Nican Mopohua. Al parecer, según O´Gorman, los frailes franciscanos pusieron una ermita en el cerro del Tepeyac en algún momento del año 1530 o poco después, con la intención de transformar un muy antiguo rito que allí se celebraba. Los mexicas y otros pueblos nahuas creían que en la cima del cerro se aparecía Tonantzin, "Nuestra Madre", una mujer vestida de blanco que era la madre de los dioses y que protegía a los pueblos de la región.
El culto a Tonantzin era muy fuerte, por lo que los franciscanos decidieron atacarlo poniendo en el mismo lugar una imagen de la Virgen María, la cual estuvo allí hasta 1556 aproximadamente.

En 1554 llegó a México su segundo arzobispo: fray Alonso de Montúfar. El nuevo arzobispo se dio cuenta de que el culto a la Virgen había crecido en el Tepeyac y decidió apoyarlo poniendo una nueva imagen, la que pintó un artista indígena llamado Marcos Cipactli. Sin embargo, Cipactli hizo una pintura que no era igual a esa primera imagen de la Virgen. A la segunda la pintó con el cuerpo de tres cuartos, piel morena, un vestido blanco con detalles indígenas y un manto de estrellas. Esa sería la imagen que todavía está en el Tepeyac, y que fue apoyada por Montufar.
No todos los españoles estuvieron de acuerdo con que se impulsara entre los indígenas la adoración a esa nueva imagen. El provincial de los franciscanos, fray Francisco de Bustamante, se quejó en un sermón pronunciado ante el virrey de la Nueva España el 8 de septiembre de 1556, el que se obligara a los indígenas a "adorar esa imagen pintada ayer por el indio Marcos".

De hecho, esa sería una de las razones por las que la imagen tiene un nombre árabe. "Guadalupe" significa "Rio de Lobos", y existe una Virgen de Guadalupe española (en Extremadura), que no se parece en nada a la mexicana. Al parecer, el nombre fue puesto para vincular a esa nueva imagen con la población española de Nueva España, que veía con recelo un culto que estaba muy enfocado hacia los indígenas.
Y es que no sólo era la imagen; también había surgido un relato de su origen. Antonio Valeriano, alumno y después profesor del
Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco (donde se educaban los hijos de los caciques indígenas en las distintas ramas del conocimiento occidental) escribió, justamente en 1556, el Nican Mopohua, donde se cuenta la historia de las apariciones de la Virgen a Juan Diego.
El Nican Mopohua, señala O´Gorman, está escrito como un
auto sacramental, un género teatral que tuvo gran éxito durante el siglo XVI, y que tenía por objeto presentar escenas religiosas para evangelizar a los espectadores. La historia que cuenta el Nican Mopohua es muy parecida a otros relatos "marianos": la Virgen decide aparecerse en un sitio agreste, ante un ser "puro e inocente", para pedirle que le construyan una iglesia donde pueda ir su grey a adorarla. El "contactado" pasa por diversos obstáculos pero al final logra su cometido.
El texto de Valeriano tiene impresiciones históricas garrafales, pero al parecer esa era la intención de su autor, quien no quería hacer una crónica, sino una obra sacramental que le diera sentido a la adoración de la nueva imagen.
Lo que si era importante para Valeriano era recalcarle a los indígenas que ellos eran los receptores del mensaje guadalupano.
En su obra, el personaje más importante no es la Virgen ni el arzobispo Zumárraga (el que recibe el mensaje y las rosas junto con la tilma), sino Juan Diego, el "índígena puro". Valeriano incide en su mensaje al señalar que la Virgen se considera a sí misma la madre de los naturales de estas tierras. De este modo, el culto a Tonantzin que había sido arrancado de su lugar de adoración por una imagen Mariana, regresó revestido de un manto católico. Con el paso del tiempo, el Nican Mopohua se esparció entre los indígenas a través del relato oral, y así el culto del Tepeyac que ya era importante se fortaleció.

La Guadalupana se convirtió en un símbolo para los americanos, quienes poco a poco conformaron los cimientos culturales de una nueva nación. Al llegar el siglo XVII, los criollos revitalizaron el culto Guadalupano, al considerarse a sí mismos como los miembros de una nación bendecida, ya que la Virgen se les había aparecido para evangelizarlos. Esto haria que la Virgen tomara una gran importancia durante la Guerra de Independencia, lo que perduró hasta el día de hoy. El libro de Edmundo O´Gorman fue escrito hace poco más de 20 años, pero sigue siendo un texto obligado para todo aquel que quiera saber más sobre la Virgen de Guadalupe. Insisto, como O´Gorman, que la fe y la razón están en ámbitos separados y ninguno tiene por qué influir en el otro. Pero también creo que el conocimiento de nuestra historia nos enriquece.
Sí comprendemos nuestro pasado podremos crearnos un mejor presente. La Virgen de Guadalupe es uno de los tesoros de la cultura y la historia mexicana, independientemente de cualquier credo religioso. Saber más sobre ella siempre puede hacernos mejores. ¿O tú, qué opinas?

4 comentarios:

  1. COMO SIEMPRE ES UN AGASAJO LEERTE, Y MAS EN ESTE TEMA TAN ESCABROSO, LA FE MUEVE MONTAÑAS PERO LA VERDAD HISTORICA?
    WOW
    SALUDOS DOC...

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  2. Mi muy querido Arno:

    Ahora si me "sosprendiste"... No nada más por tu erudición al escribir, sino que juro que sacaste todo ésto de mi mente... sólo que únicamente tú lo podría haber plasmado de una forma tan "académicamente correcta". Gracias y felicidades.

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  3. hola mi nombre es Rusbel Navarro y quería comentar que me gusto mucho lo que escribiste sonbre Tonanizin - Guadalupe, de hecho estoy en proceso de hacer un ensayo respecto al tema, por que se me hace un tema interesante, en mi proyecto, que servirá para certificar una materia, pretendo dar una visión del mexicano desde el punto de vista psicológico, mi tema central es la forma simbólica del mito, obviamente tomar el mito de Antonio Valeriano y dar una concepcion simbolica que esta representada en el ayate, y tu informacion me gusto mucho, no pretendo entrar en controversias con mi trabajo, sólo pretendo dar una opinión de, como el mito de la guadalupana ha tenido una penetración importante en la ideología y en la identidad del mexicano. jaja, talvez no te importe lo que yo haga, pero me gusto lo que escribiste.

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  4. Hola de nuevo!

    Muy interesante la publicación, sin embargo mucho me gustaría saber tu postura acerca del enterar a los fieles guadalupanos, que "la patrona de México" nunca se apareció ni hizo milagro alguno.

    Para mí es necesario que esto sea aceptado, no para destruir la “fe” de nadie, sino para modificar hábitos “religiosos” perjudiciales, tales como: gastar buena parte del patrimonio familiar en una “fiestototota” el 12 de diciembre; incumplir con obligaciones para emprender una peligrosa peregrinación para ver a la virgen, la cual técnicamente no los podría salvar de éstos (asaltos, atropellamientos, volcaduras de los transportes donde viajan, deshidratación, despido por acumular más de tres faltas….), porque simplemente no existe, en fin.

    Tal vez se pudiera pensar en lo siguiente: “imagínate si se enteran, no, no es conveniente, se armaría un desma@5e, además así le conviene a….”. Pero ante esa postura me gustaría que nos platicaras qué paso en la Gran Bretaña y Rusia cuando se declaró que “con la pena” San Jorge (su santo patrono) nunca existió, desechando la falacia de que “es que allá tienen otra cultura, han superado esos problemas…” porque independientemente de todo, esos países también tienen grupos católicos fuertes, y que pueden ser tan devotos (o extremistas) como los que existen en nuestro país.

    La conminación a que nos digas tu postura es acerca de lo siguiente (considerando lo expuesto): ¿por qué un católico, ultraconservador, de base, mexicano, no soporta que se le muestre que el santo (o en este caso virgen) patrono de su país no existe; mientras que el otro católico ultraconservador de base (y que hasta tiene programas en radio, internet, o tv), pudo aceptar la inexistencia de San Jorge.

    Finalmente, creo que es importante este tema, pues tengo la convicción personal de que, si un elemento de lo que sea (fuente, institución, doctrina, el coco….), se demuestra que es falso, puede sembrar la duda acerca de si lo demás también lo sea...

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